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martes, 9 de junio de 2026

Sin techo propio

¿Os acordáis de aquella frase que tanto escuchábamos de adolescentes? Estudia para poder tener un buen futuro. Ahora mismo hay millones de personas con estudios superiores que no pueden acceder a una vivienda. Con trabajos en los que tener títulos e idiomas ya no es un plus; es lo mínimo para cobrar el mínimo.

El esfuerzo no se valora, es más, si haces bien tu trabajo la recompensa será más carga de trabajo, pero bajo las mismas condiciones. El único incentivo que recibes es el de no ser despedido (faltaría más) y todo ello para llegar a tu piso compartido con otras tres personas a reflexionar por qué el coste de la vida sube tres veces más rápido que tu salario.

El precio de la vivienda lleva 12 años aumentando de forma ininterrumpida. Para poneros en contexto, comparando los datos del 2014 con los del 2026, el precio medio del alquiler en España ha aumentado más de un 100% (en lugares como Barcelona, Madrid o Baleares incluso 150%), y el precio de compraventa alrededor de un 90%.

En cuanto a los salarios, podéis haceros una idea. El salario medio ha incrementado poco más del 30% estos últimos años, tres veces menos que el precio de la vivienda. Pero no os preocupéis que siempre habrá alguien diciendo que si no podéis independizaros es porque pagáis una suscripción mensual a plataformas de streaming, y no porque la especulación inmobiliaria esté echando a las vecinas de sus barrios.

Si eres joven no solo tienes que enfrentarte a este problema (que por desgracia afecta a gente de todas las edades), sino que además parece que no tienes derecho a manifestar tu enfado por ello. Cada vez que alguien de mi generación se queja de las condiciones laborales o de vida aparece alguien a recriminar que los jóvenes de ahora no aguantan nada y que antes se trabajaba a los 14 años. Bueno, quizá es que pedimos demasiado queriendo que cada vez la gente pueda vivir mejor y tener derecho a una salud y un techo bajo el que dormir, no creo que romantizar el trabajo infantil sea lo más coherente.

Pero no todo está perdido, en los últimos años, y probablemente condicionado tras la pandemia, ha crecido una oleada de preocupación en el sector de la hostelería, que cada vez tiene más dificultades para encontrar trabajadores en época estival. Aunque yo no conozco ningún bar o restaurante que cumpla el convenio, tenga buen trato y se queje de falta de personal, todo lo contrario.

Nuestra generación ha dicho basta en uno de los sectores más precarizados y que más se ha aprovechado habitualmente de la necesidad de los jóvenes. Cada vez más explotadores tienen dificultades para encontrar a alguien que trabaje sesenta horas semanales con un contrato de ayudante. Porque esa es otra: si estás en barra eres ayudante de camarero, si estás en cocina ayudante de cocina. ¿A quién se supone que ayudas si nadie tiene contrato de camarero ni cocinero? Ya está bien de haceros de oro a costa de la precariedad.

Ninguna generación lo ha tenido fácil, y lo verdaderamente triste es eso, que cada vez hay más herramientas que nos pueden facilitar la vida y nunca se utilizan para ello. Con la vivienda pasa lo mismo, grandes fondos buitre y especuladores que utilizan un bien básico para especular, que compran para invertir, mientras miles de familias llegan ahogadas a fin de mes sin tener un techo garantizado. 

Las empresas se aprovechan de la situación, las instituciones públicas se encogen de hombros, y nosotros utilizamos la poca energía que nos queda en debatir sobre a qué generación le cuestan más las cosas. La situación actual es insostenible, y por eso más que nunca debemos organizarnos, porque parece que una vez más las instituciones nos han abandonado a nuestra suerte. Ya no basta con salir a la calle un par de veces, hay que paralizar todo el país si es necesario, demostrar que sin nuestra fuerza de trabajo las organizaciones y los oligarcas no son nada.

Ninguno de los derechos que tenemos a día de hoy se consiguió pidiendo las cosas por favor. Y hasta que no entendamos que este problema es colectivo no conseguiremos ningún avance. 
Imagen: Manel Fontdevila


martes, 31 de marzo de 2026

¿Separar a la autora de la obra?

Una de las peores sensaciones que un adulto puede experimentar es la de la pérdida total y absoluta de la inocencia y la ilusión, en especial de aquellas cosas que un día nos hicieron felices en nuestra infancia. El problema es que esta sensación no tiene nada que ver con la edad o el paso del tiempo, más bien con la mirada crítica que como espectadores y consumidores hacemos de actos deleznables que llevan a cabo quienes durante tanto tiempo crearon esa ilusión que hoy hemos perdido.

Por la importancia del día de hoy (día de la visibilidad trans) quiero poner un ejemplo sobre la mesa que ha conseguido que el niño que aún llevo dentro pierda la ilusión por algo que le ha acompañado toda la vida. Desde que era pequeño mi fascinación por el mundo de Harry Potter ha sido inmensa. Fue la primera saga de libros que leí del tirón, tengo un montón de cosas de esta temática, y hasta estuve en algún club de fans. Esta saga ha significado mucho para mi durante mi infancia y adolescencia, pero ahora me siento incapaz de disfrutar de cualquier cosa relacionada con ella. Y no, no es por la edad, es que la persona que creó este mundo mágico se ha convertido en alguien completamente despreciable durante los últimos años.

J.K. Rowling está utilizando la fortuna que gana con el mundo de Harry Potter para financiar organizaciones destinadas a expulsar a las personas trans de espacios públicos, ayudando a incrementar el odio y la discriminación que ya sufren estas personas. Alega que lo hace en defensa de las mujeres, que ven coartada su libertad por culpa de las personas trans, y celebra que algunos países no reconozcan los derechos de este colectivo. También ha criticado públicamente a numerosos actores y actrices de las películas de su franquicia que se han posicionado a favor de los derechos de las personas trans. Entre ellas Emma Watson, embajadora de la ONU, quien proclama que defender los derechos de las personas trans es defender los derechos humanos, y que el odio y la discriminación no tienen cabida.

Rowling acusa a las personas trans, en especial a mujeres trans, de hacerse con el control de espacios destinados a mujeres, o al menos a mujeres que ella considera biológicamente reales. Este discurso de odio se extiende de tal manera que incluso se ha llegado a rechazar la presencia de mujeres cisgénero de algunos lugares porque su aspecto era "confuso" y las han confundido con personas trans. Algo que, lejos de luchar contra los roles de género impuestos que oprimen a las mujeres, parece que incluso lo refuerza, porque no basta con ser una mujer, tienes que parecerlo. Un claro ejemplo lo vemos en la boxeadora argelina Imane Khelif, a quien durante los JJ.OO de 2024 acusaron de ser un hombre al confundirla con una persona trans por su aspecto. La realidad es que Imane es una mujer cis, y además su país prohíbe el cambio de sexo, pero eso no fue suficiente para parar las campañas de odio que se crearon contra ella. Tal es así que hace un par de días el COI anunciaba hace unos días que las mujeres trans no podrán competir en categorías femeninas en los JJ.OO. Un problema que nunca ha existido, ya que en la historia de los Juegos Olímpicos solo ha participado una mujer trans, Laurel Hubbard, quien además no consiguió levantar el peso mínimo en halterofilia, quedando desclasificada.

Además hay que tener en cuenta que este año HBO estrenará la superproducción de Harry Potter, una serie basada en los libros de Rowling que contará con una temporada por libro, y con la que la autora seguirá ganando una fortuna que invertirá en seguir esparciendo odio hacia un colectivo vulnerable. Por este motivo muchos fans (o ex fans a estas alturas) de la saga nos vemos en la obligación y el compromiso de pedir el boicot a esta producción, y hacer todo lo posible para que esta millonaria deje de seguir amasando fortunas que utiliza casi en exclusiva para hacer daño a los demás en base a un odio desmedido que es imposible justificar.

Se ha hablado muchas veces de si es posible separar al autor de la obra, y mi respuesta ha sido siempre la misma: solo soy capaz de hacerlo, y desde una mirada crítica, siempre que el autor ya no está entre nosotros. Puedo observar un cuadro de Dalí, recordando lo misógino que era, con la tranquilidad de que ya no podrá lucrarse con ello. O leer a Bukowski, que como escritor era fantástico pero no tanto como persona, sabiendo que no volverá a publicar nada. ¿Volveré a disfrutar de Harry Potter como lo hacía de niño? Es posible, pero quizá dentro de un tiempo indeterminado. Es imposible separar a la autora de la obra, así que tampoco voy a contribuir a que se siga lucrando de ella para hacer daño a los demás.


Imagen: Chipflake.com

martes, 16 de diciembre de 2025

Despolarización

Seguro que habéis escuchado mil veces la típica frase de "los polos opuestos se atraen", y probablemente también habéis pensado que es una afirmación pobre y carente de sentido que solo ocurre en las comedias románticas con un guion repleto de clichés. Parece que ahora está de moda hablar de polos, de extremos súper peligrosos que hay que evitar a toda costa. O más bien hemos retrocedido en el tiempo y estamos normalizando que se considere peligroso defender los derechos humanos. Si os pareció poco el boom ignorante de quienes claudicaban "ni machismo ni feminismo, igualdad", siento comunicaros que la ignorancia no tiene límites.

Hace unos días se estrenó el famoso anuncio navideño de cierta empresa cárnica, un clásico desde hace años que pretende, entre otras cosas, blanquear la imagen de una empresa que ha sido demandada por vulnerar los derechos laborales de sus trabajadores. El tema de este año es la polarización, que hace referencia a la división de las personas entre dos polos opuestos, y concluye con un mensaje de concordia que invita a dejar las diferencias a un lado porque los extremos son muy malos. Para mandar este entrañable mensaje han contratado para salir en el anuncio a algunas personas conocidas, entre ellas Ana Rosa Quintana, cuya presencia en el mismo criticando la polarización no se entiende teniendo en cuenta que vive de ella.

Este anuncio se hace en un contexto sociopolítico en el que cada vez es más habitual ver lo normalizados que están algunos discursos de odio, mientras presenciamos cómo ganan elecciones partidos que tratan a los inmigrantes como basura, y seguimos esperando a que alguna organización internacional (si es que queda alguna libre de corrupción y tiranía) condene a Israel y su gobierno por crímenes de lesa humanidad. De modo que, encima de soportar todo esto cada día, nos tenemos que resignar a escuchar una y otra vez que existen dos polos, el que ataca los derechos humanos y el que los defiende, y que ambos son malos. ¿De verdad vais a creer que el problema de todo esto es que nos estamos enfrentando entre nosotros y que todos debemos ceder? ¿En qué se supone que tiene que ceder alguien que está en contra de que se asesinen miles de niños o que se utilice la violencia contra las personas inmigrantes?

Hemos normalizado los discursos de odio hasta tal punto que incluso la gente que lleva tiempo diciendo en programas de máxima audiencia "es que ya no se puede decir nada", te dice que tienes que ser más tolerante con tu cuñado en la cena de nochebuena, que lo de apoyar a gente que te agrede por maricón en plena calle no es para tanto. No nos hemos vuelto más intolerantes, es que parece que ser fascista ha dejado de dar vergüenza y cada vez se comparten más mensajes conservadores que van más allá de una mera discrepancia en política fiscal. Discursos que creíamos superados tienen un apoyo tan fuerte que la simple oposición a algo que hasta hace nada era impensable ahora te coloca en un tablero como un polo igual de peligroso, "ni bombardear hospitales ni derechos humanos, todos los extremos son malos".

Ante la impasividad cómplice de los equidistantes, una amplia mayoría que con tal de no posicionarse ante nada consiguen que el opresor siempre se salga con la suya, quizá sea verdad eso de que hay dos extremos. Y yo tengo muy claro en cuál de ellos debo estar, ¿lo sabes tú?


martes, 2 de diciembre de 2025

Salario mínimo, esfuerzo mínimo

Estoy cansado de ver precariedad en cada esquina, de que el poder adquisitivo de millones de personas disminuya porque su salario crece porcentualmente menos que el coste de la vida. Pero lo que de verdad me consume de rabia es la gente que niega la evidencia desde su sillón de privilegio.

Jamás voy a aceptar ningún tipo de crítica hacia el salario de los trabajadores que venga del presidente de la CEOE, que cobra algo más de 23 veces el Salario Mínimo Interprofesional. Tampoco de políticos que dicen que no apoyarán una subida de dicho salario porque es perjudicial, pero al mismo tiempo cobran solo en dietas más del doble. Y para rematar te vas de cañas y la camarera te cuenta que su turno terminó hace dos horas pero que tiene que quedarse para hacer el trabajo de dos personas y, con mucha suerte, cobrar en B y muy mal pagadas las horas extra.

Por si esto fuera poco, podemos ver cómo los beneficios millonarios de empresas como Repsol no paran de crecer, aunque estas buenas noticias nunca se ven reflejadas en el salario de los trabajadores. En cambio, cuando las cosas no van como la empresa desea, de lo primero que prescinden es de los sueldos. Como Telefónica, que a pesar de tener más de 200 millones de euros en beneficios ha considerado oportuno realizar un ERE a cerca de 6000 empleados. "Pero es que el empresario es el que arriesga", es muy fácil arriesgar con la fuerza productiva de los demás.

Evidentemente no meto en este saco a los trabajadores autónomos, cuyo régimen ha mejorado algo gracias a la presión sindical y a partidos de centro izquierda, pero su situación puede y debe mejorar, sobre todo para quienes tienen empleados a su cargo. Esto no justifica, claro está, que se les exonere de cumplir con las obligaciones mínimas que competen a todo empleador para garantizar unos derechos laborales dignos. Y ahora espero que nadie me diga que "pobrecitos, que no llegan a fin de mes y no deberían pagar ningún impuesto", cuando esa misma gente prefiere consumir en una gran empresa antes que ir al negocio de un autónomo o una microempresa. Aunque este tipo de moralidades carece de sentido para quienes todavía creen que el mercado se regula solo y que un autónomo puede luchar en libre competencia contra una multinacional que factura miles de millones.

También quiero incidir en que hablar de subidas salariales no debería implicar solamente que suba el mínimo (demos gracias a que exista un mínimo legal), porque lo triste es que el resto de salarios y condiciones laborales tampoco mejoran al ritmo que deberían. No puedes exigir en una entrevista de trabajo que tus candidatos cumplan 37 requisitos y a la hora de hablar de las ventajas del puesto su salario, jornada y vacaciones sean muy inferiores a las que su titulación y experiencia merecen. Porque el saber hacer se paga, ya seas ejecutivo o una electricista.

Prefiero no profundizar mucho más en el tema porque acabaría hablando de la reducción de jornada que no termina de llegar (y en mi opinión es demasiado laxa), y acabaría volviendo al mismo tema sobre que el trabajo asalariado es una lacra para mantener el status quo de una élite adinerada. Solo quiero recalcar que no estoy dispuesto a ver cómo se pisotean los derechos laborales por los que tanta gente lleva décadas luchando, y que si la economía se puede hundir porque la gente tenga salarios decentes, quizá es porque ese modelo económico debe destruirse.



jueves, 20 de noviembre de 2025

50 años de transición

Hoy se cumplen 50 años de la muerte de Francisco Franco y la posterior llegada de la democracia a nuestro país. Precisamente hace unos días la Casa Real llevó a cabo un acto de celebración por los 50 años de monarquía, lo que me invita a reflexionar sobre lo larga que se está haciendo esta transición.

Durante la guerra civil los nazis, aliados de Franco, bombardearon ciudades como Gernika y le ayudaron a ganar la guerra. Favor que se cobraron durante los años 40, cuando tras la Segunda Guerra Mundial muchos nazis se refugiaron en España al amparo de la dictadura. Cuarenta años de terror en los que las organizaciones internacionales no hicieron absolutamente nada por derrocar la dictadura fascista que vulneraba los derechos humanos. A Estados Unidos le convenía estar a buenas con Franco, porque en los años 50 se crearon varias bases militares (como la de Rota), con el objetivo de acercarse así al territorio del principal enemigo de los norteamericanos en ese momento, la URSS. Es decir, que si hubo algún atisbo de esperanza intentando acabar con la dictadura durante esos años, alguna que otra potencia mundial colaboró para que esa llama revolucionaria no se extendiese demasiado.

El 20 de noviembre de 1975 el dictador Francisco Franco moría en la cama. Jamás fue ajusticiado, nunca hubo una revolución que pudiese derrocar la dictadura, simplemente falleció el caudillo y se le enterró con todos los honores en un mausoleo. Después comenzó la transición, un proceso pseudodemocrático en el que se pasó de 40 años de régimen a una monarquía parlamentaria. Algunos creen que el fin de la transición llegó con la aprobación de la Constitución Española en 1978. Otros, sin embargo, consideramos que este proceso todavía sigue vigente, y que por desgracia aún no nos hemos desprendido de los escombros de la dictadura fascista.

Es imposible romper cualquier lazo con un régimen dictatorial si pasas de la noche a la mañana a llamar democracia a un sistema que sigue sustentando a los mismos jueces, militares, policías y políticos que durante décadas se dedicaron a cumplir las órdenes de un criminal. Pero si hay algo que deja patente que seguimos en la misma línea es sin duda la corona. Franco designó a Juan Carlos I como sucesor de la Jefatura de Estado en 1969, y hasta el día de hoy esta institución sigue encabezada por los Borbones, negando a la población española su legítimo derecho de poder elegir democráticamente quién ocupa ese lugar.

Cuando hablamos del "Régimen del 78" hacemos referencia a todas estas evidencias que demuestran que el sistema político bipartidista (el PP y el PSOE llevan décadas turnándose el gobierno de España) jamás ha puesto empeño por romper del todo con la dictadura, y hacer honor a la memoria democrática. ¿Por qué se nos impuso una monarquía parlamentaria? ¿Por qué los españoles no tienen derecho a conocer los archivos clasificados del CNI relacionados con el golpe de Estado del 23F? ¿Por qué nunca se renovó por completo el poder judicial rompiendo toda relación con los tribunales de la dictadura?

Francisco Franco habrá muerto hace 50 años, pero su legado sigue vivo y prácticamente intacto. Esta transición interminable solo llegará a su fin cuando los partidos políticos reconozcan todos sus errores y trabajen de verdad para construir una democracia plena y digna de ser considerada como tal. O en su defecto, cuando la presión social tome las calles para exigir un país más justo y democrático. Nos merecemos un cambio que vaya más allá de las victorias a cuenta gotas. 


 

martes, 30 de septiembre de 2025

El doble por la mitad

"El término micromachismo hace referencia a pequeños actos, gestos, comentarios y actitudes machistas, a menudo imperceptibles e inconscientes, que refuerzan la supuesta inferioridad femenina y la dominación masculina en la vida cotidiana." Estoy seguro de que habéis oído hablar de esto más de una vez, y espero que como mínimo os haya hecho reflexionar más de diez segundos. Por desgracia muchos hombres consideran que este término es una gilipollez, los mismos que a diario tienen estas actitudes mientras dicen "¿pero cómo voy a ser yo machista si tengo madre?"

Para poner algunos ejemplos vamos a echar la vista un poco atrás. Durante la dictadura franquista la educación estuvo marcada por una ideología abiertamente misógina, que segregaba las escuelas por sexos separando a niñas y niños, rompiendo así con la educación mixta que promovía la Segunda República. El objetivo era educar a las niñas para que en un futuro fuesen buenas madres y esposas, y se les enseñaba en la escuela labores domésticas, al mismo tiempo que los niños aprendían matemáticas, ciencias y literatura (esta última muy limitada, ya que los libros de autores considerados "rojos" estaban prohibidos). Esto no significa que las chicas no pudiesen estudiar, pero es evidente que lo tenían mucho más difícil si querían hacer un bachiller, o incluso ir a la universidad. Para ellas los estudios eran algo secundario porque no debían descuidar su papel como sumisas al servicio de un hombre y, posteriormente, sus hijos.

Afortunadamente las cosas han cambiado bastante, pero no así los mimbres de esa misoginia que, si bien mucha gente no se atreve a mostrar tan a la ligera como antes, va dejando un rastro de comportamientos que no distan mucho de los pensamientos de antaño. Y es que por desgracia en muchos ámbitos sociales, y particularmente familiares, se sigue notando que muchas mujeres tienen que hacer el doble de esfuerzo para recibir la mitad de reconocimiento. Es tan fácil ser tachada de mala madre como que te alaben por ser un buen padre. Vamos de modernos y de que rompemos con los estereotipos de toda la vida y en los entornos más primarios parece que es imposible asumir que los cuidados no deben recaer siempre sobre las mujeres y que encargarte de tus hijos y las tareas del hogar no te hace menos hombre. Hemos normalizado considerar a una madre mala por no encargarse de al menos la mitad de los cuidados de sus hijos, mientras consideramos buen padre a un hombre que simplemente aprendió a cambiar pañales y lleva a sus hijos al colegio. 

Lo mismo ocurre en los entornos profesionales, donde parece que aún sigue penalizando el hecho de quedarse embarazada, donde la maternidad se sigue planteando como un problema a la hora de querer ascender en una empresa, mientras que la paternidad se percibe como algo que existe y no tiene la misma relevancia. En España no se llegaron a equiparar la baja por paternidad y maternidad hasta el año 2021, hace cuatro días como quien dice. Ya no hablamos de otro siglo, es que hace media década aún se percibía como normal que por el hecho de ser mujer tenías tú que trabajar menos tiempo para cuidar a los hijos, y no sus padres. Estamos hablando de que aún a día de hoy el porcentaje de mujeres que retrasan su crecimiento laboral para dedicarse a los cuidados, que reducen su jornada laboral por ello, o que incluso llegan a pedir excedencias, sigue siendo más alto que el de los hombres.

Lo peor es que incluso sabiendo todo esto aún hay gente que lo justifica diciendo cosas como que las madres tienen mayor instinto o que es normal porque en el vientre se crea un vínculo especial. Estamos hablando de cuidado y responsabilidades de personas adultas, de llegar a ser humanos funcionales que tienen la suficiente capacidad de raciocinio y empatía como para saber que no hay ni una sola tarea que esté destinada para un sexo concreto. Y hasta que no entendamos algo tan simple va a ser imposible evolucionar en una sociedad que va cambiando, pero no a la misma velocidad para todo el mundo.

En definitiva, que al igual que un vaso lleno de agua no es más que el conjunto de miles de gotas que han conseguido llenarlo, los micromachismos que a mucha gente le parecen tan insignificantes demuestran que efectivamente lo único micro que reside en ellos es el simple hecho de analizarlos individualmente, pero la misoginia se nutre del cúmulo de todos ellos.


martes, 16 de septiembre de 2025

España vacilada

En el año 1995 el municipio de Boñar (provincia de León) tenía 2.816 habitantes. Esta cifra ha disminuido hasta los 1.766 en el año 2024, es decir, más de un 37% de pérdida de población en apenas 30 años. Por desgracia la situación va a peor, y no es un hecho aislado. En la última década más de la mitad de los municipios de España han perdido población, a pesar de que el país en cifras globales cada año aumenta el número de habitantes. Durante el 2024 solo seis provincias perdieron población en nuestro país; León, Zamora, Cáceres, Badajoz, Córdoba y Jaén. Para variar, la más castigada sigue siendo Zamora, que no para de batir récords en despoblación, envejecimiento de la población, y también es la provincia con menor porcentaje de menores de edad.

Después de esta pequeña introducción repleta de datos (podéis acudir al Instituto Nacional de Estadística para corroborarlo), mi intención es mostrar un hartazgo que arrastro desde hace tiempo sobre esta situación, pero también sobre las reacciones desde fuera a lo que comúnmente se llama ahora "España vaciada". No es casualidad que los peores datos demográficos giren habitualmente en torno al eje norte de la frontera con Portugal, es decir, Ourense, León y Zamora, y las provincias aledañas. Tras la postguerra nuestro país quedó devastado y miles de familias tuvieron que emigrar para buscar un futuro mejor, lo que se conoce como el éxodo rural. Este movimiento masivo de personas se hizo principalmente hacia las ciudades donde la industria era importante en aquella época, Bilbao, Barcelona o Madrid eran las capitales de provincia que más habitantes comenzaron a recibir.

Tras el franquismo y la llegada de la "democracia" (estas comillas dan para un artículo a parte sobre la transición), se tomaron decisiones trascendentales para intentar descentralizar la gestión de las políticas públicas sobre el territorio, como la creación de las comunidades autónomas, que acabarían adquiriendo mayores competencias años más tarde. En los años 80 el gobierno tuvo la genial idea de eliminar algunas líneas de ferrocarril que vertebraban parte del país y unían cientos de pueblos con cabeceras de comarca y capitales. el tren de la Ruta de la Plata, que conectaba todo el oeste (ese que ahora sufre las consecuencias) desapareció por completo. Por desgracia las políticas tanto del Partido Popular como del PSOE no han cambiado mucho durante los últimos cuarenta años, siguen en su empeño por centralizar la administración de tal forma que cada vez sea más complicado moverse en transporte público por las provincias más maltratadas, que también andan faltas de médicos, y donde cierran escuelas para que los niños se vean obligados a mudarse a una ciudad si quieren recibir una educación pública digna.

Como veis hay lugares que llevan más de medio siglo viendo cómo el tejido productivo y los servicios públicos se centralizan de tal modo que la vida resulta inviable, y las casas que antaño dieron cobijo a familias enteras hoy se caen a pedazos porque nadie quiere mudarse a un lugar donde no hay acceso al trabajo, la sanidad, la educación o la cobertura (ni ser influencer te dejan en un pueblo de montaña). Por si fuera poco todavía tenemos que soportar que nos miren con lástima los urbanitas que se creen que pueden cambiar el mundo, nuestro mundo, con medidas redactadas en un despacho que no ha pisado una pedanía de 3 habitantes en su vida. Y aguantar el paternalismo con el que hablan sobre la "España vaciada", como un lugar inhóspito al que el cosmopolita medio debe rescatar, y traernos la cultura porque según algunos somos demasiado paletos para poder hacer cosas por nuestra cuenta.

En muchas ocasiones he hablado ya sobre las ventajas y los inconvenientes de vivir en un pueblo, es evidente que no todo es blanco o negro. Pero lo que siempre tuve claro es que nuestra situación no es casual, que está planificada por unas políticas que nos prefieren despoblados y en silencio, y que la solución a este problema va mucho más allá de los resorts turísticos que cuatro iluminados creen que nos salvarán de la hecatombe (como si el turismo generase riqueza, que se lo digan a un canario). Es difícil armar una lucha organizada en lugares donde cada vez hay menos gente, y la que queda ya no tiene fuerzas para estar al pie del cañón. Pero la despoblación no se combate con agendas de colores y papel mojado, necesitamos trabajo de calidad, y que se deje de recortar en servicios públicos esenciales para la población rural. Que nuestra tierra deje de ser vaciada y vacilada.


martes, 19 de agosto de 2025

Los incendios se apagan en invierno

Me vais a perdonar que vuelva a incidir en el tema, pero la situación no deja de ser alarmante. Llevamos ya dos semanas viendo cómo el fuego arrasa con todo, dejando a personas sin hogar, a miles de animales sin hábitat, y a nuestra tierra cubierta de polvo y ceniza. Los vecinos no dan a basto, la ayuda que llega sigue siendo escasa, y los efectivos que siguen sobre el terreno están desbordados. Por si fuera poco, en mitad de este desastre no paran de sucederse los bulos sobre lo que está ocurriendo, y más aún sobre el por qué de esta situación.

Hoy sin ir más lejos he visto a bastante gente decir que los únicos que defienden el campo son los de VOX. Ese partido que en el año 2022, después del incendio de la Sierra de la Culebra, votó en contra de que se implementara durante todo el año (y no solo en verano) el plan de prevención de incendios. El mismo partido que defiende a capa y espada instalar macrogranjas en Castilla y León cuando no solo son perjudiciales para el medioambiente, si no que generan un problema directo frente a la ganadería extensiva, esa que sí ayuda a desbrozar los montes. También son ellos quienes dicen que la culpa de que los montes estén descuidados es de los "ecologetas" y de la demoníaca agenda 2030, cuando la ley de montes establece la obligatoriedad de limpiar los mismos para prevenir incendios. Son las comunidades autónomas, junto con los ayuntamientos, quienes deben gestionar esta limpieza y garantizar una actuación adecuada que no se está llevando a cabo.

No es cierto que esté prohibido limpiar los montes, de hecho es una obligación de las administraciones que por desgracia no se está cumpliendo. La Junta de Castilla y León se sigue negando a tener trabajadores activos durante todo el año realizando este tipo de tareas que son imprescindibles para la prevención de los incendios y la conservación de nuestro entorno natural. ¿Cuántos pueblos más se tienen que quemar para que se actúe en consecuencia? No harían falta tantos bomberos si quienes deben gestionar los montes lo hiciesen adecuadamente, en vez de escurrir el bulto con bulos que engañan a quienes más están sufriendo las consecuencias.

A pesar de que esta materia sea competencia autonómica el Estado también tiene parte de responsabilidad, pudiendo el ministro del interior declarar el nivel 3 de emergencia para gestionar la situación que asola nuestras provincias ahora mismo. Tanto PP como PSOE parece que son incapaces de dejar sus luchas partidistas atrás por el bien común de la ciudadanía, tensando cada vez más una cuerda que a los ciudadanos ya nos llega al cuello. No estamos en campaña electoral, nos estamos jugando la vida por salvar lo poco que nos queda. Entre quienes no quieren gestionar, y quienes aprovechan la situación para verter bulos y desinformación, nos está quedando un marco político lamentable que ojalá cambie pronto.

Ahora mismo estoy demasiado cabreado como para poder decir nada bueno. Lo único que deseo es que llegue ya la ayuda a todos los pueblos que la necesitan, y que el fuego no arrase ni una sola casa más. Mientras tanto seguid difundiendo todos los grupos de ayuda que hay activos ahora mismo, porque si no es por la gente de los pueblos ya no quedaría nada que quemar.


martes, 12 de agosto de 2025

No quieren ser héroes

Este martes 12 de agosto me es imposible concentrarme escribiendo sobre algo que no sea la terrible situación que asola a parte del país, con especial atención en los múltiples incendios activos en mi provincia (León), así como en el resto de la comunidad y en otros lugares como Galicia, Cádiz o Toledo. El actual consejero de medioambiente en la junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, consideraba hace unos años que era un despilfarro mantener el operativo contra incendios durante todo el año. Una práctica que los bomberos forestales consideran imprescindible para prevenir las decenas de incendios que se producen con mayor intensidad los meses de verano.

En 1968 se comenzaron a registrar los incendios forestales en España, algunos de los más importantes y que mayor número de hectáreas han arrasado han ocurrido en los últimos cinco años en Zamora y Ávila, concretamente entre 2021 y 2022. En ese momento Suárez-Quiñones ya era consejero de medioambiente de la comunidad y a pesar de todo el gobierno del PP y Ciudadanos (que a partir de 2022 se convirtió en el gobierno de PP y VOX) decidió seguir ignorando la cruda realidad de esta masacre y no se han implementado medidas para prevenir estos incendios durante todos los meses del año.

Por si fuera poco los trabajadores llevan tiempo denunciando falta de personal en el sector, de gente especializada, falta de formación, medios insuficientes, llegando a ponerse en peligro por falta de equipos de protección individual adecuados. En los últimos años se han cerrado torres de vigilancia, turnos de guardia maratonianos, falta de coordinación con los operarios, y unos menús escasos que en muchas ocasiones consisten solamente en un triste bocadillo y una botella de agua tras varias horas expuestos al fuego y el humo.

Mientras todo esto ocurre todavía hay quien dice que "no se puede politizar todo" cuando precisamente este tipo de cosas dependen principalmente de la política. El Partido Popular en Castilla y León lleva más de tres décadas gobernando, hacen y deshacen a su antojo (las últimas legislaturas con apoyo de otros partidos) y a pesar de la situación que cada año parece empeorar son incapaces de gestionar los incendios forestales que matan a miles de animales y ponen en riesgo a miles de personas. El mensaje que mandan es claro: no les importa lo más mínimo la biodiversidad de su territorio, y mucho menos la seguridad y la propia vida de los efectivos que no dan a basto para luchar contra incendio que podrían controlarse mejor de no ser por los continuos recortes de la junta.

Finalizo esta publicación recordando que estos trabajadores y trabajadoras no quieren que les traten como héroes, porque su actuación no debería implicar ese calificativo de valiente. Estas personas lo único que exigen es unos derechos laborales dignos que no pongan en peligro su seguridad y la de los demás. Un gobierno que desoye durante años las exigencias en materia de prevención de una parte importante de sus trabajadores es un gobierno criminal que les condena a sufrir unas condiciones a las que nadie debería enfrentarse. 



martes, 22 de julio de 2025

El inmigrante de Schrödinger

Hoy escribo con hartazgo de un tema que, inocente de mí, creí que habríamos superado como sociedad. Pero por alguna razón la historia se repite cíclicamente y por desgracia siempre sacude con más fuerza al mismo tipo de personas, que sufren un odio desmedido y completamente deleznable por culpa del auge de unos discursos carentes de sentido, humanidad y razón.

En España actualmente el 14% de la población tiene nacionalidad extranjera, alrededor de 7 millones de personas. Una cifra que, a pesar de que algunos utilicen como alarmante, no dista de la de otros países de nuestro entorno. También hay que tener en cuenta que hay 3 millones de españoles residiendo en el extranjero actualmente. La procedencia de todas estas personas es muy diversa, y a pesar de que vuestro youtuber de confianza os hable de invasión, lo cierto es que los inmigrantes que llegan a España desde África (que son de los que más se queja el partido del brazo en alto) representan menos de un 20%. Más de un tercio de los inmigrantes procede de América del Sur, por lo que cualquier mito sobre que vamos a perder nuestras costumbres y el uso del castellano es completamente falso si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de estas personas ya habla nuestro mismo idioma.

Pero tu cuñado no está de acuerdo con esto, porque él se siente muy europeo y cree que estamos por encima de toda esa población latinoamericana (y brasileña). No se preocupe, Raimundo, que alrededor del 25% de los inmigrantes que residen en España provienen de diversos países del continente europeo, aunque dudo que se entienda con ellos si no sabe hablar francés, inglés o alemán. El resto de personas que residen en España con nacionalidad extranjera proviene de América central y del norte, de Asia y de Oceanía. En definitiva, que al igual que nuestros más de tres millones de compatriotas residen en otros países, en España hay una muy variada mezcla de personas y culturas.

¿A qué viene esta gente? Bueno, pues según el youtuber, el cuñado y ese partido cuyo color corporativo es el mismo que el de los malvados de Disney, vienen a quitarte el trabajo y a vivir de las paguitas. Como el gato de Schrödinger, que está en una caja vivo y muerto al mismo tiempo. Porque la gente cuya ideología se basa en el populismo racista y xenófobo va variando el discurso sobre las personas inmigrantes según le convenga en ese momento. Y es que, como con todo en la vida, de nada sirve generalizar, y es absurdo extrapolar datos teniendo una muestra de información muy similar y reducida. Por eso no tiene sentido acusar a todos los inmigrantes de lo que unos pocos hagan, cuando no hacemos lo mismo con otros grupos de población. En España el 90% de los agresores sexuales son hombres y no por ello se organizan cacerías colectivas contra todos ellos.

Es curioso y alarmante al mismo tiempo cómo a medida que disminuye el sentimiento de colectivismo para luchar por causas y derechos sociales, aumenta el odio hacia colectivos de personas, y no se centran en castigar y corregir los delitos de forma individualizada. Es malo afiliarse a un sindicato y hacer una huelga para luchar por tus derechos laborales y al mismo tiempo es bueno decir que todos los inmigrantes son criminales porque yo conozco a uno que lo es.

No quiero acabar este artículo sin mencionar la aporofobia, que es el rechazo hacia las personas vulnerables en situación de pobreza. Porque el inmigrante que molesta no es el que viene a repartir millones comprando clubes de fútbol y cambiando el nombre a los estadios (eso, por lo que sea, pasa desapercibido), molesta el pobre, el de clase obrera. Que un empresario, tanto extranjero como nacional, que gestiona fondos buitre y especula con cientos de viviendas roba más que todos los inmigrantes en situación de pobreza, pero es más fácil negar la realidad y echar la culpa a los más débiles que no cuentan con herramientas suficientes para poder defenderse.

Llaman invasión a un aumento de la inmigración (a pesar de que disminuyó durante los años de la crisis), pero luego son incapaces de reconocer las masacres que los países europeos cometieron en América y África, colonizando regiones y obligando a su población a someterse a lo que los colonos europeos llamaban civilización. Que aún a día de hoy se financian con dinero europeo y estadounidense las guerras civiles que están obligando a emigrar a esa población en continentes como África, porque el dinero de la venta de armas vale más que cualquier atisbo de humanidad.

Espero que algún día la razón y la defensa de los derechos humanos tengan más cabida en los medios de comunicación y en las conciencias de la gente que los discursos de odio basados en el populismo barato heredado de otros tiempos. Mientras tanto aquí seguiremos unas cuantas personas más haciendo todo lo posible por evitar que la historia se vuelva a repetir.


martes, 1 de julio de 2025

Santos y cerdos

Últimamente la política nacional me está dando demasiada pereza, y eso que estoy inmerso en un partido político, no quiero imaginarme lo tediosa que tiene que ser la situación para la gente que tiene mucho menos interés aún por la política. Para sorpresa de nadie ha saltado otro caso de corrupción, esta vez en el seno del PSOE, el Partido Popular necesitaba un respiro después de tanta trama y no querían acaparar toda la atención de los juzgados. El caso es que volvemos al mismo tema de siempre, un puñado de gente con poder y contactos se apropia de dinero de los contribuyentes para hacerse más asquerosamente ricos y miserables, y por el camino no faltan las vomitivas y despectivas mordidas utilizadas para que esos señores abusen de mujeres por dinero, no vaya a ser que la corrupción no sea misógina.

Y es que, para sorpresa de nadie otra vez, la mayoría de estos casos están encabezados por señores. No digo que no haya mujeres que no estén implicadas en tramas de corrupción, pero estadística en mano podemos afirmar que son una minoría en comparación. Más allá de las siglas de los partidos, o su supuesta ideología, estos criminales utilizan su poder para aprovecharse de los demás, y darse alguna que otra juerga que por desgracia consiste en acudir a la prostitución en busca de diversión.

Desde pequeños nos enseñan que la corrupción es lo que ocurre cuando un político roba, pero sinceramente para mi en estos casos el dinero es lo de menos. El poder es una de las drogas más peligrosas y dañinas que existen, por eso considero que para que una democracia funcione bien una de las cosas que debe haber es regeneración política, que no ostenten el poder siempre las mismas personas. Las tramas de corrupción no son solo políticas, también son judiciales, policiales, periodísticas... Cualquier serie de ficción que hayáis visto al respecto seguramente se quede corta comparada con la realidad.

A lo que voy es a que el fin de la corrupción no es simplemente robar dinero, eso lo puede hacer cualquiera. Estas personas van más allá, y si no que se lo digan a las personas vinculadas con tramas del PP que durante estos años han fallecido en "extrañas circunstancias." Por eso me repatea enormemente cuando la gente dice "es que todos los políticos son iguales." No, no lo son. Pero casualmente a los que más votáis sí, que el bipartidismo lleva usando el poder para su propio beneficio desde el régimen del 78, pero no hay manera de que dejéis de apoyarles. Precisamente uno de los mayores problemas de la corrupción es que jamás hubo ruptura judicial, policial ni política con la dictadura, pasamos de un día para otro a una "democracia" con los mismos jueces, policías, militares y políticos, jamás hemos tenido una regeneración democrática que luche abiertamente contra la corrupción en todos los ámbitos.

Así que no, no todos los políticos son iguales, pero el sistema que encubre a los que son peores por desgracia no ha cambiado mucho. La política está embarrada porque a toda esta gente le beneficia más hacer barro entre ellos que trabajar por la ciudadanía. De nada sirve que el PP y el PSOE jueguen sucio al "y tú más" mientras otras personas trabajan de verdad dentro de la política aguantando el "todos lo son, todos roban." Cuánto mejor nos iría si se pusiera el foco en esos políticos que sí trabajan, que cada uno de sus actos va encaminado a mejorar la vida de la gente, a escuchar y hacer cosas que beneficien a una mayoría. La corrupción por desgracia seguirá ahí mientras seamos incapaces de plantarle cara y de poner el foco donde debería estar.


martes, 17 de junio de 2025

No quiero reciclar

Papel y cartón al contenedor azul, plástico y envases al amarillo, el vidrio hay que tirarlo en el verde, separar también la basura orgánica del resto... La teoría la sabemos de memoria porque llevamos muchos años escuchando cómo llevar a cabo el reciclaje diario de todos los residuos que producimos. Y si se te olvida no te preocupes, tienes un sinfín de anuncios bombardeándote sobre la importancia de hacerte responsable de ese reciclaje. ¿Pero hasta qué punto estás dispuesta a colaborar?

Puede que el titular de este artículo os descoloque un poco, pero espero que acabéis entendiendo el mensaje. Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, lo que equivale aproximadamente al peso de 400 millones de coches. Alrededor de la mitad de esos plásticos se utilizarán una sola vez, y luego irán a la basura (sí, al amarillo). Una parte (pequeña) de esas cantidades se recicla, la mayoría acaba en lugares como la isla de basura del Pacífico, contaminando ecosistemas enteros y poniendo en peligro la flora y fauna marinas. Cada año reciclamos más, y cada año aumenta el volumen de basura que contamina nuestro planeta, ¿por qué? ¿Qué estamos haciendo mal?

En primer lugar estamos mirando al dedo cuando nos señalan la luna. Las campañas de reciclaje tienen el fin de reutilizar los residuos que tiran a la basura los consumidores finales de estos productos, poniendo el foco en la responsabilidad individual de los consumidores. ¿Pero qué pasa con los productores? ¿Por qué gastar tantas fuerzas en hacer sentir culpable de la contaminación a millones de personas? Podría hacer un análisis exhaustivo sobre ello, pero la principal razón es evidente; porque es más barato. Son muchas las asociaciones ecologistas las que llevan años haciendo presión social sobre este problema, intentando poner el foco sobre las multinacionales que producen estos residuos para enriquecerse económicamente de ello. Pero los gobiernos de todo el mundo siguen siendo muy laxos y no existe ninguna ley que prohíba comercializar plásticos de un solo uso.

En segundo lugar, hay que reconocer que en este último siglo se han conseguido avances al respecto, pero lo máximo que se ha logrado han sido acuerdos para multar a aquellas empresas que contaminen demasiado. ¿Y qué hacen? Pagar una tasa ridícula para seguir haciéndolo, porque les sale a cuenta comprar contaminación, y mientras tanto las organizaciones gubernamentales pueden venderte el discurso de que "han hecho todo lo que podían para presionar a estas empresas." Pero a las instituciones también les sale más barato hacer recaer la culpa de este problema sobre los pequeños consumidores, hasta el punto de crear empresas de reciclaje que en algunos casos se usan como tapadera para ocultar otro tipo de prácticas abusivas con el medioambiente.

Así que no, no quiero reciclar, quiero que se tomen medidas contundentes y eficaces para que se dejen de fabricar eso productos de los que luego me van a hacer responsable a mi. No quiero que se multe a esas empresas, quiero que se les prohíba llevar a cabo una práctica que está acabando con el planeta. Lo peor de todo es que, como muchos de los que estaréis leyendo esto, sí que me esfuerzo cada día por reciclar, pero quiero que se deje de culpabilizar a la población por no hacer algo que no es responsabilidad suya. Porque no es justo ser tan permisivo con quienes crean el problema y luego exigirle a la parte más vulnerable que aplique soluciones. Reciclar es importante, pero más lo es denunciar los abusos que cometen cada día las élites productivas que se lucran destrozando nuestro planeta.



martes, 3 de junio de 2025

Tus derechos, mi negocio

Ha comenzado el mes de junio, 30 días en los que por medio mundo (en el otro medio aún seguimos siendo ilegales) se celebran, conmemoran y reivindican actos en favor de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Y, como cada año, las empresas más miserables lo apuestan todo al arcoiris porque no se pierden ni una fiesta. Esta práctica es comúnmente conocida como pinkwashing, que viene a hacer referencia a la estrategia de marketing que utilizan las empresas para sacar beneficios económicos de fingir que apoyan al colectivo u otras causas como la lucha feminista.

Así que si estáis pensando en comprar cualquier cosa que tenga que ver con el orgullo ni se os ocurra hacerlo a las grandes compañías. Buscad empresas locales, asociaciones y organizaciones que colaboren de verdad con causas relacionadas con el colectivo, porque muchas veces ese dinero va destinado a la propia asociación que lo vende, y no a una multinacional que solo se aprovecha de ello. Poner un logo con la bandera arcoíris no va a cambiar el hecho de que esas empresas estén ahora mismo financiando a conservadores que apoyan las terapias de reconversión, colaborando con el estado genocida de Israel, o que dependan en gran medida de financiación procedente de países donde ser una persona LGTBIQ+ es motivo de prisión e incluso pena de muerte.

El orgullo es un momento de reivindicación y lucha, no digo que no se puedan hacer celebraciones y fiestas también, pero que no estén financiadas por empresas cuya moral y ética se basa en colorear un logo durante un mes al año. Porque estoy muy cansado de ver en lo que algunas ciudades han convertido esta lucha, y parece que muchas personas han preferido que sus principios sean arrastrados por una corriente de dinero que luego recuperan con creces las marcas que han invertido para intentar limpiar un poco su imagen corporativa. 

A mi no me sirve de nada que alguien diga que me apoya si sus actos van encaminados a hacer justo lo contrario. Lo mismo ocurre con otros movimientos como el feminismo o las luchas antirracistas. ¿Para qué combatir las desigualdades si puedo lucrarme a su costa? Creo que esto lo he dicho en varios artículos, pero no es culpa mía vivir en un sistema capitalista que antepone el beneficio económico a cualquier derecho humano, así que no me voy a cansar de repetirlo aunque los reaccionarios digan que es un cliché.

Sin embargo, he de admitir que este año hay menos grandes marcas que se han sumado a la oleada de colorear su hipocresía, y ojalá fuese porque han recapacitado y asumido que se estaban aprovechando de un movimiento social para hacer caja. Pero lo cierto es que se debe al auge de los líderes conservadores, y ya no les interesa tanto fingir que nos apoyan cuando algunos de los presidentes más relevantes del mundo anuncian abiertamente que implementarán leyes que pretenden recortar derechos sociales en pos de la supremacía de su colectivo (el de la estupidez). Parece que vuelve a estar de moda apoyar a señores que nos recuerdan a aquellos fantoches con bigote de los años 40.

En definitiva, si realmente te importa la defensa de los derechos LGTBIQ+ no caigas en el marketing de estas empresas por un capricho consumista. Colabora con asociaciones y organizaciones cuya ética no esté supeditada a tu poder adquisitivo. Ya se ha desprestigiado bastante la imagen de nuestra lucha, es hora de actuar en consecuencia y no solo hablar de ello como algo banal que sabemos que ocurre pero dejamos que ocurra.


martes, 27 de mayo de 2025

No me puedo ir de Puente

Las monedas, las cintas de cassette, la luna, el ex de tu amiga... Hay muchos ejemplos sobre cosas que tienen dos caras, dos visiones diferentes de algo idéntico. Por desgracia el transporte ferroviario de nuestro país no se queda atrás. La alta velocidad se supera cada año, con más destinos y más frecuencias, dejando a España en el segundo puesto mundial con mayor extensión de kilómetros de este tipo. Algunas (muy poquitas) personas os estaréis preguntando cuál es la cara B de esta historia, pero los "provincianos" lo sufrimos a diario.

En la década de los ochenta en nuestro país se suprimieron casi un millar de kilómetros de vías que, según el gobierno de aquella época, eran deficitarias. Poco sorprende que el PSOE de Felipe González hablase así de un servicio público cuando el expresidente acabó formando parte del consejo de administración de una de las empresas públicas estratégicas que su partido se empeñó en privatizar. El cierre de líneas transversales afectó gravemente a poblaciones como Zamora, Soria, Salamanca o Jaén. Esto supuso el final de rutas tan emblemáticas como la Vía de la Plata, que vertebraba todo el oeste conectando las provincias de León y Cáceres. El objetivo de estas supresiones, y las que han seguido años posteriores, no es otro que el de fomentar casi en exclusiva aquellas conexiones que generen cierta rentabilidad económica a una empresa que cada vez es menos pública y que prefiere gastarse miles de millones en un pequeño tramo de Alta Velocidad, que hacer mantenimiento adecuado en líneas de cercanías y media distancia que son imprescindibles para quienes viven en ciudades pequeñas.

Como leonés este tema me toca de lleno porque no solo he nacido sin conocer la Vía de la Plata, sino que la línea de ferrocarril estrecho más larga de Europa pasa por mi pueblo (Boñar) y conecta decenas de localidades de la montaña leonesa con la capital de la provincia. He crecido viendo cómo esta línea que utilizan muchas personas necesitadas como único medio de transporte público disponible es maltratada, carece cada vez más de servicios adecuados, y desde hace 15 años no llega a su destino porque un intento fallido de construir un tranvía en León ha desmantelado varios kilómetros de vía en la ciudad. Algo que en otra ciudad ya estaría solucionado, pero el destino quiso que fuese León la que perdiese ese tren, otro más.

Hace unos días el presidente de Renfe anunciaba que se mejoraban los servicios de alta velocidad que conectan Madrid y Galicia, pero no para todos, ya sabéis que la cara B no tiene derecho a trenes. Esto supone eliminar varias paradas diarias en estaciones como las de Segovia, Medina del Campo y Puebla de Sanabria, cabecera de comarca en la que decenas de personas utilizan este transporte a diario para poder ir a trabajar y hacer gestiones a la ciudad de Zamora. Una campaña excelente de nuestro ministro de transportes, Oscar Puente, para facilitar la despoblación, porque en muchos lugares de este país se hace casi imposible vivir y trabajar en el mismo sitio, y si no tienes coche incluso es obligatorio mudarte para poder currar. 

Podría poner muchos más ejemplos de la maravillosa gestión ferroviaria de este país, de cómo Renfe pone a la venta con más antelación los trenes que van a Madrid que los que van a ciudades pequeñas, de el derribo de estaciones centenarias que formaban parte del patrimonio histórico, de desorbitados sobrecostes en obras mal ejecutadas como la variante de Pajares, o de trazados de vía que llevan sin actualizarse desde el siglo XIX. El caso es que en este país parece que toda conexión ferroviaria que no pase por Madrid está condenada a desaparecer o a recibir un trato vejatorio por parte del Ministerio de Transportes, independientemente de si gobierna el PP o el PSOE (para algunas cosas son igual de incompetentes). En cuanto a Oscar Puente, le invito a cuanto menos dejar la chulería a un lado y viajar a León a decirle a los vecinos y vecinas a la cara por qué no merecemos que el tren vuelva a llegar a la estación.


martes, 22 de abril de 2025

Entre el cielo y el clero

Hace tiempo que quería publicar un artículo sobre la hipocresía de parte del catolicismo, sobre la distancia entre la fe y las instituciones religiosas. Me alegro de haber postergado esa publicación porque no se me ocurre momento más idóneo que este. Ha fallecido el Papa Francisco, jefe de Estado de Ciudad del Vaticano y la cabeza visible de la iglesia católica, un argentino que ha revolucionado un poco a la institución que representaba, llegando incluso a poner en su contra a la parte más conservadora del catolicismo.

Durante estos años he escuchado varios discursos del Papa hablando de las desigualdades sociales, de ayudar al prójimo (de verdad y no con intereses), acercándose un poco a colectivos que tradicionalmente han sido rechazados por la iglesia, y condenando actos tan deleznables como el genocidio en Palestina. Estas posiciones, que son propias de lo que considero una persona con dos dedos de frente y nociones básicas de derechos humanos, no han gustado a parte de los fieles más reaccionarios que han llegado incluso a renegar de la figura más importante de la religión que supuestamente profesan. Pero es que irónicamente el Papa, que era jesuita, se ha limitado a llevar a cabo lo que los escritos bíblicos consideran que haría Jesucristo, que básicamente dedicó su vida a ayudar a todo aquel que precisase su ayuda, a perdonar y ser misericordioso (aunque no lo parezca de pequeño fui a misa).

Por eso siempre me ha llamado la atención la brecha tan grande que hay entre el cielo (la fe) y el clero (la institución religiosa), dos conceptos que deberían ir a la par pero que nada tienen que ver. Nunca olvidaré una frase que repite a veces mi tía abuela a sus 92 años: "yo creo en Dios y en los santos, pero no en los curas y la iglesia". Es triste analizar el historial que tiene la iglesia católica, ya no solo mencionando a la santa inquisición, si no a día de hoy en muchos lugares persiguiendo y repudiando a colectivos de personas que simplemente son diferentes a lo que ellos consideran como "lo normal", y se olvidan por completo de esos valores que supuestamente promueve su fe.

Yo me considero una persona atea, aunque respeto las creencias de los demás, pero no así a instituciones que se basan en el odio y el rechazo para subsistir. Porque por mucho que lo nieguen, a día de hoy una parte muy importante de la iglesia no deja de ser una empresa privada manejada por señores conservadores que poco o nada se asemeja a la imagen que intentan vender de solidaridad, amor y respeto. ¿Cómo es posible que un microestado religioso como Ciudad del Vaticano tenga un patrimonio de más de mil millones de euros mientras millones de niños mueren de hambre? ¿No había que compartir toda la riqueza con los pobres y hacer todo lo posible y más por luchar contra el hambre en el mundo?

Creo que alabar de más a un Papa que solo se limitó a decir cosas que cualquier buena persona diría refleja lo lejos que sigue la iglesia católica de predicar con el ejemplo. Porque aunque la mona se vista de seda mona se queda, y una institución que lleva siglos sustentándose en las desigualdades aprovechándose de vender su fe casi como un producto de mercado no es precisamente buen ejemplo de humanidad y justicia social. Que cada quién crea en lo que considere, pero que lo haga siendo plenamente consciente de hasta qué punto la fe y la institución se contraponen.



martes, 8 de abril de 2025

El empresario arriesga y el obrero muere

En el año 2024 fallecieron en España 796 personas por accidente laboral. Setecientas noventa y seis vidas destrozadas, con nombre y apellidos, con seres queridos que no se imaginaban que su madre, hermano, tía o hijo iría a trabajar como cada día para no volver nunca más. De media más de dos personas pierden la vida cada día en su puesto de trabajo, en distintas provincias, diferentes puestos, y unas condiciones que en más de la mitad de los casos son excesivamente precarias.

Hace una semana cinco mineros murieron en una mina de Asturias por un accidente que aún se sigue investigando. Esta noticia conmocionó a miles de personas, sobre todo en la provincia de León (de donde eran los fallecidos) y en las cuencas mineras de Asturias, que desgraciadamente ya vieron morir a más paisanos en situaciones similares. Ahora es cuando la gente se pregunta "¿se podrían haber evitado todas estas muertes?". La respuesta es muy simple, sí. Llevo toda mi vida viendo cómo muchas empresas se mofan de los protocolos exhaustivos en materia de Prevención de Riesgos Laborales que deberían cumplir, y como es evidente unas cuántas no lo llevan a cabo. No entregar ropa adecuada a los empleados, no acondicionar el puesto de trabajo para que tenga unas condiciones mínimas de seguridad, o ignorar las reiteradas quejas de las trabajadoras que sufren daños en su centro de trabajo pueden parecer nimiedades, pero a muchas personas les ha costado la vida.

Hay un mantra que todo liberal económico que se precie repite sin cesar, "el empresario es el que arriesga". Ya no entramos en el debate de que poner el capital inicial no te da derecho a sangrar a tus empleados hasta exprimir la última gota de su plusvalía, es que no hay dinero en este planeta que valga más que una vida. Así que no, poner 60.000 euros para fundar una Sociedad Anónima no es más arriesgado que no proporcionar los EPI a obreros que trabajan a más de 20 metros de altura. Invertir en prevención salva vidas, pero no hacerlo le ahorra a la empresa un dinero extra que evidentemente no reinvertirá en aumentar el sueldo a quienes realmente lo arriesgan todo a cambio de un mínimo legal que a veces ni se cumple.

Si una muerte pudo haberse evitado significa que detrás de cada fallecido hay un responsable, un homicidio (seamos generosos y pensemos que es imprudente) que merece ser castigado. Los inspectores de trabajo llevan tiempo advirtiendo de que sus recursos son limitados, y la normativa demasiado laxa con quienes ponen en riesgo a diario la vida de sus empleados. Ojalá la seguridad laboral no fuese un lujo y nuestros derechos dejasen de ser papel mojado.

Un saludo personal y afectuoso para todas las personas que habéis perdido a algún ser querido en un accidente de trabajo. 



martes, 1 de abril de 2025

El marketing del miedo

Si sois medianamente avispadas os habréis dado cuenta de que a menudo los medios de comunicación (por llamarles de alguna forma) a la hora de dar una mala noticia tienden a exagerarla y a regodearse en el dolor y el sufrimiento. A mi algo que me impactó y me hizo apagar la televisión de golpe fue un telediario poniendo imágenes de la guerra en Ucrania con música dramática como si fuese una maldita película belicista. ¿A santo de qué todo un equipo técnico es capaz de pensar que es buena idea informar sobre la guerra de esa forman tan deshumanizante?

Pero esto no es ninguna novedad. Hace ya un tiempo que una noticia falsa, o al menos bastante adulterada, recorre todos los platós de informativos con un fin muy concreto y que ya no se molestan ni en disimular. Rara es la semana que no te hablan del problema de la ocupación en España, del peligro que supone que se te cuelen en casa, obviando el detalle de que nuestro ordenamiento jurídico establece que la morada es inviolable y que si ocupan tu vivienda habitual o incluso tu vivienda vacacional el desalojo será muy rápido. Lo que quiere decir que a la inmensa mayoría de españoles es improbable y casi imposible que le ocupen la casa, pero por lo que sea los medios de comunicación no se esfuerzan mucho en explicar esto con detalle. La guinda del pastel es cuando estas noticias vienen de la mano de un montón de publicidad de empresas de seguridad. ¡SORPRESA! Igual creías que era casualidad que por cada noticia exagerada que los medio distribuyen sobre ocupaciones una empresa de seguridad incrementase la presencia de sus anuncios en esas mismas franjas horarias. Pero no seamos malpensados, ¿cómo van a querer las televisiones privadas lucrarse con el sufrimiento y el miedo que causan en los habitantes?

Echo de menos el concepto de periodismo que se ceñía en contar los hechos, en dar la noticia, y no en vender un producto a base de manipular a la gente. Lo último es hablar del "kit de supervivencia de la UE" como algo necesario y que deberíamos tener a mano ya mismo por si la guerra nos pilla en calzoncillos dentro de unas horas, no sé a qué esperan para comprar todo lo indispensable antes del próximo telediario. También he leído noticias estos días que hablaban de "los búnkeres más seguros para refugiarse", aunque todos sabemos que si llegase el día los ricos y la gente con poder serían los primeros en refugiarse, a los pobres nos tocaría ir a pegar cuatro tiros a otros inocentes que también cumplen órdenes de gente rica que jamás se sacrificará por el resto.

Ahora en serio, esto es una llamada de atención urgente a todos los medios. Utilizar el miedo para vender exclusivas o hacer marketing de determinados productos es completamente inmoral y debería ser un delito. No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza a todos esos pseudo periodistas que no han informado con rigor y veracidad en su vida. Y a ti lectora, espectador, oyente, no importa el medio por el que te mantengas informada, pero por favor sed plenamente conscientes de la diferencia entre lo que veis, oís y leéis, y la realidad. Igual si todos decidimos darle la espalda a ese marketing del miedo cambian un poco las cosas, aunque solo sea un poquito.



martes, 25 de marzo de 2025

Monárquica dictadura

Si prestabais atención en el instituto (seguramente no era el caso) os acordaréis de aquella maravillosa época de la historia que se estudiaba como "el absolutismo". Un régimen político autoritario en el que la democracia brillaba por su ausencia y el poder lo ostentaba principalmente la monarquía, al menos en nuestro país, y mientras la nobleza y el clero disfrutaban de determinados privilegios el resto de mortales se las apañaba para sobrevivir entre el hambre y la miseria.

Ahora tenemos democracia, todo el mundo puede elegir a sus representantes políticos para que luchen por sus intereses (pausa para risas) y la jefatura de estado no es hereditaria. Bueno, en España por desgracia lo sigue siendo, pero al menos la nobleza y el clero ya no tienen privilegios. Aunque los nobles heredan una cantidad ingente de patrimonio de sus antepasados que en su mayoría fue obtenido gracias a ese absolutismo, y la iglesia católica goza de determinadas ventajas como no pagar el IBI de los miles de inmuebles que tienen a su nombre.

Hemos avanzado durante las últimas décadas, pero ¿realmente vivimos en una democracia plena? El simple hecho de que exista el sufragio universal ya es motivo de celebración, sobre todo para las mujeres a quienes este derecho les fue negado hasta hace menos de cien años. Pero la soberanía está lejos de residir en el pueblo, tenemos una democracia representativa, el poder político es limitado y la jefatura de Estado, si bien no sirve para gran cosa más que un mero adorno, sigue siendo hereditaria desde que Francisco Franco estableció que fuese Juan Carlos I quien debía sustituirle.

Por si fuese poco, nuestra Constitución establece que la figura del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Quizá por eso solo nos queda hacer memes sobre el rey emérito cuando este es responsable de desfalcar millones de euros de dinero público, tratar a las mujeres como objetos, y cosas mucho más graves que seguramente nunca sabremos porque los archivos del 23F siguen siendo clasificados. Lo que viene siendo una maravillosa democracia, en la que el rey puede hacer y deshacer como le venga en gana por el simple hecho de haber nacido y a ti te detienen por robar comida para dar de comer a tus hijos cuando el banco te ha desahuciado y no llegas a fin de mes. 

Todos los españoles somos iguales ante la ley, o más bien casi todos. Y aún por esas es mucho más probable que una persona rica se libre de una condena a que lo haga una sin recursos, pero el estigma de criminal recae siempre sobre estos últimos porque es mucho más fácil echar la culpa de la decadencia de nuestra sociedad a un politoxicómano que comete hurtos menores para saciar su drogodependencia que a un millonario que explota a cientos de niñas en países asiáticos para que cosan a destajo la ropa con la que luego se lucra.

En definitiva, si queremos avanzar hacia una democracia más justa debemos empezar por eliminar los privilegios de quienes supuestamente nos representan, y dotar de mayores recursos a los servicios públicos para que puedan garantizar que ni los títulos, ni la fe, ni la clase social estén por encima de la igualdad de derechos. Una república laica cuyo código penal no se base en el punitivismo hacia los pobres para seguir sustentando los privilegios de los ricos.


martes, 18 de marzo de 2025

Amigo, date cuenta

El otro día dije una frase que no sentó muy bien a algunos chicos que llegaron incluso a ofenderse. Básicamente era que los hombres que no tienen ninguna amiga no me parecen de fiar. Algo lógico que por desgracia aprendes con el tiempo, o al menos es una afirmación que la mayoría de las veces suele ser certera. Así que hoy vamos a hablar un poco de feminismo, o más bien de la masculinidad frágil.

Cuando creces en una sociedad que normalmente es educada en la heteronormatividad a menudo ves comportamientos comunes entre hombres y mujeres (mayoritariamente heterosexuales) que si bien no son siempre así siguen ciertos patrones de algo que todavía arrastramos como "lo normal o habitual entre hombres y mujeres". Una de estas arcaicas costumbres es la de ver grupos de amigos, todos hombres, y grupos de amigas, todo mujeres. Luego estamos las transmaricabibollos por ahí desperdigadas, pero eso no viene al caso. 

Desde pequeños nos enseñan a relacionarnos con los demás supuestamente en términos de igualdad, pero a medida que crecemos esa relación va supeditada a los típicos roles de género heterosexuales, que si a las chicas les gustan los chicos y a los chicos las chicas, y entonces hay gente que ve raro que un hombre y una mujer heterosexuales puedan ser amigos sin que suceda nada más. Este absurdo pensamiento, acompañado de otras casuísticas similares, propicia que las chicas prefieran relacionarse entre ellas y los chicos entre ellos. Como recalco siempre, esto no sucede todas las veces, pero analizando con detenimiento me he dado cuenta de que conozco a muchos chicos que o bien no tienen amigas, o estas son las parejas de sus amigos. Esto no tiene por qué ser malo en sí, pero si a lo largo de toda tu adolescencia y posterior vida adulta no has sido capaz de entablar una amistad con una mujer y tus acercamientos con ellas son en base a la idea de querer algo afectivo o sexual, amigo, date cuenta.

Siempre he odiado todo aquello que tiene que ver con la masculinidad, con los comportamientos que supuestamente te definen como hombre, y que están basados en la misoginia y el deprecio a todo aquello que según algunos te vuelve femenino (como si eso fuese algo malo). No tener amigas es un síntoma que ya de por sí debería hacer reflexionar, pero no es el único. Hablar con desprecio o burla de todo aquello que tenga que ver con las mujeres, creer que hacer o decir algo con sentimiento te hace menos hombre, o incluso la idea de que existe un código de honor entre colegas que a muchos les lleva incluso a permanecer en silencio cuando saben que uno de sus amigos ha abusado de alguien, son comportamientos que por desgracia se siguen viendo cada día en muchos adolescentes y adultos.

A muchos les da reparo escuchar hablar de nuevas masculinidades, hacen burla a todo lo que haga el feminismo en favor de la igualdad, y son incapaces de dejar atrás ese caduco pensamiento de que deben ser masculinos para demostrar que son hombres. Si les hablo de que los hombres heterosexuales también disfrutan cuando les hacen sexo anal probablemente acabarían cortocircuitando... En definitiva, hay muchas señales que nos ayudan a ver que todavía nos queda muchísimo recorrido por andar en cuanto a educación en igualdad, y si no dejamos atrás de una vez términos obsoletos como masculinidad o feminidad (que no feminismo OJO), poco vamos a conseguir.


martes, 18 de febrero de 2025

Sin León no hubiera España

"Sin León no hubiera España, antes que Castilla leyes, concilios, fueros, y reyes dieron prestigio a León." Así comienza el himno de la ciudad de León, haciendo referencia a la importancia histórica de esta tierra en la historia de España. Esta canción ha sido utilizada por miles de leonesas y leoneses con motivo de orgullo en múltiples ocasiones, incluidas las movilizaciones por la autonomía de León. Pero, ¿hasta qué punto es contradictorio exigir una autonomía que nos fue negada arbitrariamente mientras nos orgullecemos de que el Estado español no sería nada sin León? Esta es quizá una de las reflexiones más complejas y polémicas que puedo hacer como leonés, pero me parece necesario ahondar en este tema si queremos que el movimiento de lucha por nuestra autonomía cobre mayor fuerza.

Hace unas semanas publiqué en este mismo blog un artículo hablando sobre los pueblos de León y de Castilla, haciendo hincapié en el hecho de que el problema de uno no es exclusivamente consecuencia del otro y viceversa. Hoy no solo me reafirmo y repito que la situación de León no es culpa de Castilla, si no que pretendo ir más allá. ¿Qué independencia política tiene Castilla como ente administrativo para ejercer ese poder en contra de la voluntad de la sociedad leonesa? Aquí el enemigo es otro, el mismo que sale en el himno de León y del que algunos se enorgullecen de ser súbditos, el estado español.

Precisamente Castilla fue fragmentada tras el 'régimen del 78', con un reparto autonómico perfectamente pactado por señores incluso de León (maldito sea el fascista de Martín Villa) para aupar a Madrid y ningunear la soberanía del País Leonés y su derecho a constituirse como Comunidad Autónoma independiente. La jugada les ha salido genial incluso cuatro décadas después, pues se han encargado bien de escurrir el bulto y fomentar el odio entre dos pueblos sin soberanía, mientras sus gentes siguen rindiendo pleitesía a un sentimiento identitario tan ficticio como otro pero culpable de su falta de autonomía. 

Como leonés estoy muy cansado de la hipocresía de quienes con la bandera púrpura en alto gritan "puta Castilla" al mismo tiempo que se sienten orgullosos de ser españoles, cuando es precisamente ese orgullo, mezclado con cierta ignorancia, lo que les impide comprender que a León la tiene más sometida España que Castilla. Porque es más fácil caer en el tradicional discurso populista que pararse a reflexionar sobre el papel del País Leonés en un tablero territorial en el que nuestros políticos, los que los propios leoneses han elegido, van a mirar siempre más por lo que sus partidos con sede en Madrid digan (en nombre de España) que por las necesidades e intereses de la ciudadanía a la que supuestamente representan. 

En definitiva, a mi me da exactamente igual que sin León no hubiera España, cuando esa España es la responsable con sus políticas territoriales de negarle a León un derecho constitucional que lleva reclamando desde que se constituyeron las comunidades autónomas. Y hasta que este mensaje no cale dentro del movimiento autonomista leonés mucho me temo que poco o nada conseguiremos avanzar con la causa.