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martes, 30 de diciembre de 2025

Jesucristo era woke

El término woke hace referencia a un movimiento concienciado con las injusticias sociales y raciales, evolucionando hacia un activismo progresista duramente criticado por políticos y movimientos conservadores, sobre todo en Estados Unidos. Las personas woke cuestionan las normas de opresión de la sociedad contra colectivos vulnerables e históricamente perseguidos, mientras que sus detractores critican duramente que esta gente les señale por sus comportamientos racistas, machistas y homófobos. Lo curioso es que, según el libro más leído del mundo, hubo un señor hace dos mil años que basó su vida en defender a los colectivos vulnerables y al que adoran las mismas personas que ahora hacen justo lo contrario, Jesucristo.

Sin ser un servidor creyente ni religioso de ningún tipo, creo que la mayoría de personas estamos familiarizadas en mayor o menor medida con la figura de Jesucristo, ya sea en términos puramente religiosos, históricos e incluso filosóficos. A lo largo de la historia se ha estudiado con detenimiento la figura de este hombre, y si bien la parte de los milagros y las resurrecciones son algo que dejaré para la imaginación de los creyentes, expertos en historia y arqueología han afirmado que Jesús de Nazaret existió como predicador judío. Jesús era conocido por predicar el perdón, ayudar a los necesitados, amar al prójimo, e incluso también al enemigo. También abogaba por renunciar a los bienes materiales, que no eran necesarios en el Reino de Dios.

Además, Jesús también destacaba por ser especialmente considerado con las mujeres vulnerables y marginadas de la sociedad de la época, tales como viudas, pobres, enfermas, incluso adúlteras y prostitutas. Consideraba que todas ellas eran igual de dignas de estar en el Reino de Dios, incluso más que algunos sacerdotes que le criticaban duramente por acercarse a todo tipo de personas vulnerables. Más allá de la certeza de todos los relatos que narran los numerosos encuentros de Jesús con estas mujeres, lo cierto es que en aquella época el verdadero milagro es que un hombre, concretamente uno "de Dios", tratase con tanta semejanza y misericordia a estas mujeres, cuya situación en una sociedad tan patriarcal estaba condenada a la marginalidad.

Creo que después de esta breve introducción entenderéis mejor la hipocresía, o más bien las numerosas incongruencias, de quienes van a misa el domingo pero no son capaces de predicar con el ejemplo el resto de la semana. Organizaciones sociales y políticas que dicen ser católicas y al mismo tiempo se niegan a hacer algo tan básico como ayudar al prójimo, y sus actos giran en torno al odio hacia el diferente, con la excusa de que queremos acabar con la familia tradicional y cristiana. Ese Cristo que llevan colgado al cuello como buenos y falsos cristianos, es el mismo que ayudaría a los inmigrantes que ellos abandonan en la calle. El mismo que sería incapaz de ir a una clínica a acosar a mujeres, y que aceptaría a un homosexual tal como es en vez de permitir que existiesen terapias de "reconversión" que atentan contra su integridad física y mental.

Evidentemente todos los escritos religiosos son interpretables, y como dicen los más devotos ante encrucijadas en las que ellos mismos se meten, no hay que tomarse la Biblia al pie de la letra. Pero estoy completamente seguro de que si Jesucristo existiese hoy día le tacharían de woke, le dirían que él no es nadie para hablar en nombre de Dios, y que si tanto defiende a los menesterosos que les meta en su casa (algo que seguro no dudaría en hacer). Durante más de dos mil años se han sucedido decenas de guerras en nombre de dioses y religiones, millones de inocentes han sido asesinados, y algunos pueblos han visto reducidas sus ciudades a cenizas porque algunos líderes han interpretado esas religiones como les ha dado la gana.

No voy a criticar la fe de cada uno porque las creencias, religiosas o no, son algo personal. Pero las instituciones religiosas llevan mucho tiempo lucrándose en base a interpretaciones que escogen deliberadamente para beneficiar al poderoso, justo lo contrario de lo que predicaban algunos de los personajes más importantes como Jesucristo. La fe puede entrar en cualquier casa, tanto en una chabola como en el palacete de un obispo. La cuestión es, ¿hasta qué punto están dispuestos a mirar para otro lado mientras los poderosos que dicen hacer y deshacer en nombre de Dios ensanchan esa brecha de miseria e hipocresía?



martes, 28 de octubre de 2025

'Castillaleón', la ingobernable

La y es una conjunción copulativa que normalmente se utiliza para unir palabras, como por ejemplo "pera y manzana", "sapo y culebra", o "Castilla y León." Si quitamos la y que une las palabras de estos ejemplos tendríamos una fruta llamada peramanzana, un sapoculebra como animal, o la comunidad autónoma de Castillaleón. Tres conceptos que, supuestamente, no existen.

Para poneros en contexto, hace unos meses el PSOE de Castilla y León eligió como candidato a las elecciones autonómicas al soriano Carlos Martínez, un hombre que en reiteradas ocasiones se ha referido a la comunidad autónoma como "Castillaleón". Para mucha gente esto es un gesto sin importancia, para otros es lamentable ver cómo alguien que pretende presidir el gobierno de una comunidad no es capaz de pronunciar bien su nombre. "Solo se ha comido la y", dicen para restar importancia a algo que, en otros territorios, sería similar a decir "Astorias, Madrod, Castaluña, o Eragon" (esta última tiene su gracia).

Podría haber sido una anécdota sin importancia si no fuera porque el otro día en un acto del PSOE en León a este señor no se le ocurrió otra cosa que hacer alusión a estos "lapsus" diciendo que "habrá que decir Castilla y León, y Soria y Burgos...", dejando claro que no solo no conoce el nombre de su propia comunidad, tampoco su historia. Personalmente no entiendo cuál es la estrategia de este partido viniendo a León a reírse de las leonesas y leoneses, teniendo al PP enfrente desde hace casi cuatro décadas, y haciendo precampañas tan pobres como esta. Pero después lo entendí; no quieren gobernar Castilla y León.

Para el bipartidismo nuestro hogar es tierra de sacrificio para beneficiar a otros lugares. Inundaron nuestros pueblos, han quemado nuestros montes, y jamás se han preocupado por la alarmante sangría poblacional de lugares como Zamora o León. La población envejecida, la falta de oportunidades y la desafección por una identidad propia que no existe, han convertido a esta comunidad en un feudo del Partido Popular en el que el PSOE se ha acomodado como la eterna oposición. En León nos hemos aprendido muy bien aquello de "donde dije digo, digo Diego", pues todos los proyectos estatales y autonómicos de nuestra provincia aguardan eternamente en un cajón mientras el PP acusa al PSOE estatal de cosas que no hacen ellos en la junta, y el PSOE hace lo propio con el PP autonómico sobre cosas que no hacen ellos desde el gobierno.

Y mientras tanto tenemos una larga fila de políticos y politólogos de la capital diciéndonos que claro, como nuestras provincias son pequeñitas y eligen a pocos políticos, es mejor votar al PSOE como única alternativa contra el PP. La falta de acción política real y las campañas descafeinadas de algunos pseudosocialistas son las principales razones por las que sigue gobernando el PP en esta comunidad. No porque aumente el voto a la derecha, más bien porque disminuye el suyo propio. Yo personalmente estoy cansado de este juego, de tantas gilipolleces entre dos partidos herederos del régimen del 78, que más que impulsar la democracia parecen empeñados en seguir entorpeciéndola.

Para mi hay tres cosas que quedan claras: que Castilla y León es una Comunidad autónoma fallida formada por dos regiones diferentes, que el PSOE no se molesta en querer gobernar dicha comunidad, y que la ciudadanía cada vez está más cansada de que la política del fango estatal se superponga por encima de la gestión y los problemas sociales de nuestro territorio.


Fuente de la fotografía: ICAL


martes, 14 de octubre de 2025

La decimonovena unificación de la izquierda

En la vida hay varias cosas que son cíclicas, como determinados sucesos históricos, la economía y sus crisis, o los proyectos de unificación de la izquierda en España. Como dice el refrán "a la decimonovena va la vencida", más o menos. La política española se ha ido convirtiendo cada vez más en un escenario que simula una campaña electoral perpetua, donde los partidos estatales parecen siempre más preocupados por enzarzarse mutuamente que por gobernar, ya sea en las Comunidades Autónomas, en algunos ayuntamientos, o incluso en el Congreso y el Senado. Y entre tanto barullo aparece siempre el mismo dilema: ¿por qué hay tantos partidos de izquierdas y por qué no se ponen de acuerdo? 

Si creéis que voy a responder yo a esa pregunta dejad de leer, porque a veces ni yo mismo lo entiendo. Lo que haré será intentar contextualizar la situación actual sobre esta encrucijada, porque hay cosas que a pesar de ser muy simples parece que se nos han olvidado. Empezando porque las elecciones en nuestro país, tanto las generales como las autonómicas (en aquellas CC.AA con 2 o más provincias) son por circunscripciones provinciales. ¿Qué quiere decir esto? Que tú votas a los partidos que se presentan en tu provincia, concretamente a la lista que ese partido presenta en la provincia. Es decir, que si quieres "votar a Pedro Sánchez", siendo estrictamente rigurosos solo lo puedes hacer si votas en Madrid.

Por eso creo que repensar una vez más la unificación de la izquierda desde un punto de vista centralista es un error. Parece que el resto del país tiene que obedecer siempre las directrices de los políticos y politólogos de Madrid, y se olvidan de escuchar ya no a otros partidos, sino a la gente de otros territorios, que está harta de ser una colonia de la que se acuerdan solamente cada vez que hay elecciones. Las matemáticas son una ciencia exacta, pero en política uno más uno no siempre son dos. ¿Tan difícil es entender que no queremos crear un partido nuevo que lo aglutine todo? Sumar se vendía como una confluencia de partidos de distintos territorios, y acabaron creando su propia marca y sus propias directrices.

El poder es la droga más peligrosa del mundo, y parece que algunas personas prefieren hacer y deshacer a su antojo antes de sentarse a escuchar y hablar sobre la situación social y política de cada lugar. Si aquellos partidos estatales que van dando lecciones lo hiciesen todo tan bien como dicen, entonces no habrían nacido otros partidos más pequeños apegados a su territorio. Unificar bajo el pensamiento de una sola España es centralizar un movimiento, asumir que la clase trabajadora es igual en Tenerife que en Zamora, y olvidarse de la lucha diaria contra problemas que en muchas ocasiones sí que tienen que ver con el lugar en el que se vive.

Por eso no entiendo una unificación que no tenga como punto de referencia la existencia de diferentes formaciones políticas de izquierdas en sus respectivos territorios, que puedan trabajar juntas algunos puntos en común, pero que se respete su espacio en aquellos lugares donde la cercanía es fundamental para considerar la política una herramienta de transformación. Entendiendo el problema desde un punto de vista meramente electoral, no tiene sentido seguir obviando que cada circunscripción tiene sus propias características, y que los diferentes partidos regionales no han venido para "joder la armonía de la izquierda española", sino porque en esos lugares las luchas sociales han derivado en proyectos políticos apegados al territorio.

Con esto no estoy diciendo que se tenga que dividir la izquierda, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de estos pequeños partidos se entienden mejor entre ellos que algunos que se presentan a nivel nacional en todas partes. A lo que voy es al hecho de que para crear algo primero hay que escuchar, después entender, y por último conversar. Sin estos tres primeros pasos no se puede trabajar en nada más allá del ego de unos pocos. "Es que así lo que consigues es que haya veinte partidos". Bueno, es que quizá el problema no es que pueda haber veinte que luego se entiendan entre sí y al mismo tiempo defiendan los intereses de sus territorios en las cortes. Quizá el problema es tener 4 o 5 partidos estatales con sedes centralizadas cuya disciplina de voto dificulta la toma de decisiones que garanticen un desarrollo social y económico en determinados territorios que sufren un abandono institucional alarmante.

Quiero que quede claro que esta es una reflexión personal, que para nada es una "verdad absoluta", y que es evidente que este tema es lo suficientemente serio e importante como para que genere debate. Pero para que todo esto tenga sentido recordad: escuchar, entender y conversar. La política debe ser siempre una herramienta de transformación en manos del pueblo, por mucho que algunos se hayan empeñado durante años en convertirla justo en lo contrario. 


martes, 5 de agosto de 2025

5 mitos sobre el veganismo

Si te cae mal tu cuñado envíale esta publicación cuando vuelva a decirte, por quinta vez en la misma comida, que a él lo verde no le va y que mejor un buen chuletón grasiento. Hoy os traigo cinco mitos sobre el veganismo, o dicho de otro modo, cinco cuestiones básicas que ayudan a comprender lo fácil que es desinformar a la población cuando esta no se molesta lo más mínimo en estar informada. No es novedad que el veganismo es una práctica que ha sido históricamente perseguida y cuestionada, sobre todo por parte de industrias que se benefician con creces de la explotación animal. Afortunadamente cada vez son más las personas que reniegan de esos mitos y afrontan algunas nociones básicas como las siguientes.

1. Deforestación. La dieta vegana está basada en alimentos vegetales, legumbres, arroces, y demás productos de cultivo. A menudo los detractores de esta práctica suelen decir que la agricultura a nivel global está causando deforestaciones masivas y un daño gigantesco al medioambiente. Y tienen toda la razón, lo que no dicen es que alrededor del 75% de las explotaciones agrícolas son para producir alimento para el ganado. Si se redujese drásticamente el consumo de productos animales no solo se dejarían de matar miles de millones de animales cada año, sino que se conseguiría reducir la extensión de terreno destinada a la agricultura, recuperando bosques y ecosistemas enteros.

2. Los productos veganos como el seitán o la heura son más perjudiciales para la salud porque están "ultraprocesados". La heura y el seitán son alimentos compuestos principalmente por soja y gluten de trigo. Son alimentos procesados altos en proteínas y bajos en grasas saturadas, lo que les convierte en un producto más sano que la carne envasada que se vende en los supermercados, que sí está ultraprocesada y según la OMS su ingesta en exceso puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. 

3. Vitamina B12 y otras proteínas. No es ningún mito que las personas que siguen una dieta rica en productos vegetales necesitan suplementos como la vitamina B12, quizá una de las que más se habla como si fuese algo peyorativo. Lo cierto es que esta vitamina es de origen bacteriano, no es algo que produzcan los animales, y tampoco es raro que personas que no son veganas necesiten también un suplemento. También ocurre con el hierro, el colesterol, y otro sinfín de falta o exceso de diferentes nutrientes que pueden obligar a una persona a modificar su dieta. Así que no, no quiere decir que los veganos tengan más falta de vitaminas y proteínas que los que no lo son, tomar suplementos es normal y natural.

4. La dieta vegana es más cara. Aquí me veo en la obligación de soltar la que durante mis años de estudios jurídicos se convirtió en mi palabra favorita, DEPENDE. Si eres aficionado al aguacate, a las frutas exóticas fuera de temporada, y a los productos ultraprocesados es probable que la cesta de la compra sea bastante cara. En cambio las legumbres (que son la principal fuente de proteínas de una dieta vegana), las frutas en temporada, las hortalizas, los arroces, las patatas o el tofu son productos muy asequibles y que suelen estar por debajo del precio medio de las carnes y los pescados. Por lo que definitivamente descartamos la idea absurda de que una dieta vegana es siempre más cara, caros son los gustos de quienes se pueden permitir caprichos habituales.

5. El veganismo es una moda alimentaria. A pesar de que el término "veganismo" fue acuñado hace ocho décadas, lo cierto es que esta práctica se ha llevado a cabo durante siglos en diferentes culturas. Obviamente va mucho más allá que la simple dieta, es una corriente ética y filosófica que pretende acabar con el maltrato animal en todos sus ámbitos, dejando no solo de asesinarles para consumo humano, sino también eliminando las torturas y prácticas que les someten a la voluntad de los humanos. Quienes ven en el veganismo una moda es porque solo conocen la parte del marketing que utilizan influencers y empresas para lucrarse de algo que a veces solo practican de cara a la galería, y muchas veces perpetuando esos mitos. Lo cierto es que a día de hoy millones de personas se adhieren a esta filosofía, bien por respeto a los animales o porque con la globalización y el aumento del consumo masificado capitalista ven en ello una solución eficaz contra el cambio climático, preservando el medioambiente y llegando a salvar ecosistemas enteros que actualmente corren un grave peligro.




martes, 29 de julio de 2025

Concilios, fueros y reyes

Hace cinco meses publicaba un artículo sobre lo que un servidor considera una visión caduca y arcaica del leonesismo clásico. Y, como es evidente, esa pequeña reflexión se me quedó demasiado corta. Hoy quiero ahondar un poco más en una cuestión que desde hace tiempo me escama cada vez más. No escasean precisamente artículos en la provincia de León que hablen sobre la autonomía de la región (o pidan exclusivamente la provincial) desde un sinfín de perspectivas, fundamentando este derecho en una amplia diversidad de argumentos.

Para aquellas personas ajenas a esta realidad, han de saber que una considerable parte de la población leonesa lleva décadas exigiendo la autonomía que se nos negó en su momento, basándose principalmente en el artículo 2 de la Constitución Española, que viene a decir que "garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran". Con la creación de la comunidad de Castilla y León se negó no solo a una, sino a dos regiones, la posibilidad de conformar su propia Comunidad Autónoma. Ahora bien, ¿cómo son esas nacionalidades históricas? ¿Hasta dónde llega ese conflicto por redefinir lo que es, o debería ser, una comunidad leonesa? ¿Qué otros fundamentos se utilizan habitualmente para exigir este derecho?

Esta es la guinda del pastel que mencionaba al principio, y probablemente me ponga a mucha gente en contra por esto. Estoy cansado de ver cómo la gente utiliza mapas históricos a conveniencia en función del modelo territorial que defienden, cartografías que van variando a lo largo de los siglos para justificar un sistema que en pleno siglo XXI poco sentido tiene crear en base a unos criterios que ya no existen. "León debe ser así porque en este mapa del siglo XII era tal", en contraposición a "León en el siglo XV estaba a merced de la Corona de Castilla, ese mapa no me gusta", y así guerras interminables para justificar la nada más absoluta, hablando de una autonomía administrativa y política pero queriendo fundamentarla con unas bases feudales e imperialistas. La historia es la que es, y a no ser que tengan una máquina del tiempo ya no van a poder cambiarla. Es evidente que debemos aprender de ella y no olvidarnos de la relevancia de determinados territorios, pero eso no significa que cada vez que hablemos de una Comunidad Autónoma actual tengamos que echar la vista siglos atrás para debatir si es más legítimo o menos.

Con esto quiero decir que es completamente inútil perder el tiempo con concilios, fueros y reyes para hablar de la creación de algo que existe desde hace menos de medio siglo. Vivimos en una democracia, que no es precisamente muy sólida ni ha dejado atrás aún los restos de una reciente dictadura, pero me parece más importante reclamar que la voz de los pueblos sea escuchada y la verdadera protagonista de la autodeterminación de esos territorios. Las bases históricas de poco sirven si no se acompañan en mayor medida de argumentos sociales, políticos y económicos que sustenten (y en el caso de León bien lo hacen) esta lucha. Hemos demostrado con creces tener artillería de sobra para defender una causa que ni los años ni el centralismo han podido acallar. Yo creo que ya es hora de desprenderse un poco del pasado y mirar más hacia el futuro, porque tiempo precisamente no nos sobra si queremos cambiar de una vez la situación tan alarmante que sufrimos.


martes, 8 de julio de 2025

Ser de pueblo sale caro

Nací un día de invierno en el que, según mi madre, hacía calor. Algo inusual en León para ser principios de febrero. Esto ocurrió en 1998, cuando mi pueblo, Boñar, tenía 2.621 habitantes. El año pasado esa cifra alcanzó los 1.766, un 32,62% menos. Por desgracia en provincias como la mía esto es la norma y no la excepción, decenas de pueblos pierden población cada año debido a múltiples factores como la falta de empleo estable o la escasez de servicios.

A menudo la gente dice que vivir en un pueblo es más barato, que las casas son mucho más asequibles y todo está mejor de precio. Y en parte tienen razón, pero evidentemente lo barato sale caro. Si quieres vivir en un pueblo tienes que tener un coche, teniendo en cuenta el coste no solo de adquirirlo, si no de mantenerlo y repostarlo a menudo. Porque quizá algún pueblo se salve, pero en la mayoría o no hay transporte público o el que queda es muy deficitario. También es muy probable que trabajes en otro lugar, por lo que los desplazamientos serán continuos, y en muchos de ellos tampoco hay tiendas, bancos, farmacias o centro de salud, así que el coche se convertirá en tu mayor aliado.

En caso de teletrabajar asegúrate de poner potentes repetidores que den señal en tu casa, porque a pesar de estar en 2025 muchas zonas rurales siguen teniendo graves problemas de cobertura móvil e internet, y muchas averías tardan en arreglarse. Buscar la paz y la desconexión queda muy bien para presumir en instagram de tu retiro espiritual, pero la gente que vive en esos lugares necesita hacer gestiones online para evitar tener que desplazarse decenas de kilómetros hasta la oficina más cercana. 

Si tienes hijos más te vale ahorrar para que puedan no solo estudiar en el instituto, si no acceder a estudios superiores como FP o la universidad. Esto es algo que siempre envidié de la gente que vive en la ciudad, el hecho de poder ir a la facultad sin tener que mudarse y pagar un alquiler a mayores. Afortunadamente hay becas para ello, pero si siguen siendo como cuando yo estudiaba no cubren ni el alquiler completo de una habitación enana en un piso compartido que lleva sin reformarse desde los años 70.

La ciudad es cara y a veces hostil, no seré yo quien lo niegue. Pero en ella hay tiendas, farmacias, centro de salud, hospital, oficina de correos, oficinas de las sedes de la administración del Estado, autobuses, trenes, más oferta de empleo que en las zonas rurales, y en muchas de ellas universidad y varios centros de formación profesional. Servicios públicos que muchas veces se sufragan con dinero de todos los contribuyentes, porque aunque algunos no lo crean los habitantes de las zonas rurales también pagan impuestos.

Con esto no quiero decir que una cosa sea mejor que otra, pero estoy cansado de que se romantice el pueblo y solo se hable de lo bueno cuando muchas veces hay gente que con todo el dolor de su corazón se tiene que ir por falta de oportunidades y de servicios. Que las casas sean baratas en el pueblo es lo mínimo que se merece esa gente que cada día tiene que luchar por evitar que un servicio más se elimine por completo de su municipio e incluso de su comarca. Así que la próxima vez que penséis en los pueblos hacedlo de una forma reivindicativa, e intentad uniros a la lucha de estos lugares por no ser olvidados por las instituciones públicas. Porque cualquier vecina, tenga los habitantes que tenga su pueblo, merece tener una vida digna y estable.


martes, 24 de junio de 2025

La B no es de bizcocho

Como habréis podido comprobar durante estas últimas semanas, en junio se celebra el mes del orgullo LGTBIQ+, aunque no entiendo por qué utilizar tantas siglas si para la mayoría solo existe la G y, a veces, la L (no mucho porque la misoginia se cuela en cada rincón de esta sociedad y para algunos parece hasta grosero hablar de lesbianas). Hoy me apetece recordar la importancia de las etiquetas sobre todo para visibilizar aquello que para la mayoría pasa desapercibido, porque hay cosas que si no las nombras "no existen".

Siento aguaros la fiesta, pero la B de las siglas del colectivo no es de bizcocho, sino de bisexual, una orientación sexual que aunque no lo creáis sigue siendo invisibilizada incluso dentro del propio colectivo. A pesar del erróneo pensamiento de que esta palabra engloba intrínsecamente una orientación sexual basada en el binarismo, se ha explicado hasta la saciedad que ser bisexual es mucho más que sentir atracción hacia hombres y mujeres, también engloba a las personas no binarias, intersexuales... Esto no implica que una persona bisexual tenga que sentir atracción por todo el mundo, porque la bisexualidad puede manifestarse de varias maneras y no por ello una persona es más o menos bisexual.

Una persona bisexual tiene que repetir más de dos veces que lo es en una misma conversación para que la persona que le hace preguntas impertinentes y afirmaciones erróneas se calle. Aguantar frases como "¿pero cómo vas a ser bisexual si solo sales con chicos?", o "bueno igual solo es una fase y estás experimentando" es una agonía constante para estas personas, por lo que a veces su orientación sexual pasa desapercibida o simplemente es invisibilizada incluso por su entorno cercano. La gente tiende a polarizar absolutamente todo y no conciben la idea de que a una persona pueda atraerle un grupo de personas más amplio y diverso, y esto desemboca en una discriminación directa hacia estas personas.

La desinformación e invisibilización ha provocado durante décadas que muchas personas bisexuales se hayan visto obligadas a asumir una identidad que no les era propia, en parte porque se sentían más protegidas si la gente creía que simplemente eran heterosexuales, ocultando algo que es completamente normal y habitual. Uno de los errores más comunes que comete todo el mundo es el de asumir la orientación sexual de una persona en base a la escasa información que tenemos sobre ella, prejuzgando y dando por hecho cosas que no nos molestamos en corroborar. Si vemos a un chico con una chica ya damos por hecho que es heterosexual cuando no tendría por qué. Estamos constantemente tratando a la bisexualidad como algo que solo existe si alguien lo anuncia abiertamente y lo repite varias veces para confirmar algo que no debería importarnos pero que por desgracia si no se habla de ello no existe.

Podría poner mil y un ejemplos más de mitos sobre esta orientación sexual, como el hecho de que no te tienen que atraer personas diferentes en un mismo porcentaje (pueden gustarte más las mujeres y en menor medida los hombres, etc), que no es una maldita fase porque no es algo que se pueda elegir como el menú del día de un restaurante, que no necesitas acostarte con todo un grupo diverso de personas para saber que eres bisexual... Pero con esta breve explicación debería quedar clara la importancia de nombrar aquello de lo que no se habla, porque si no parece que no existe, y nadie debería tener potestad para negar la identidad de otra persona. Así que hasta que se normalice hablar abiertamente de todas estas realidades las etiquetas seguirán siendo necesarias para dar visibilidad a normalidades que, aunque sean diferentes a la tuya, no dejan de ser eso, normales.



martes, 13 de mayo de 2025

Te vas a morir igual

No es novedad que mi fe en la humanidad pende de un hilo bastante fino por un sinfín de razones, y la mayoría tienen que ver con el mismo tipo de personas. Pero me limitaré a mencionar tan solo un aspecto que nunca entendí y probablemente muera antes de encontrarle sentido. Me refiero a la acumulación (muy excesiva en algunos casos) de riqueza por parte de un puñado de personas.

Partiendo de la base de que la mayoría de milmillonarios actuales no han obtenido toda su fortuna por méritos propios (la meritocracia son los padres) resulta evidente cuestionar las prácticas ilegales y abusivas mediante las cuales este pequeño grupo de personas consiguen que cada año aumente más aún la enorme brecha que separa al 0,01% más rico del mundo del resto de mortales. Incluso aquellos que comenzaron de cero han conseguido mantener su patrimonio gracias al abuso de poder y la explotación laboral de personas vulnerables en países con una legislación más laxa y esclavista. Está claro que para esas personas no hay derechos humanos que se puedan anteponer a su imperiosa necesidad de satisfacer la avaricia que les corrompe. Pero tengo una pequeña noticia para ellos, no os vais a llevar nada a la tumba.

Puedo entender (aunque no lo comparta) que quieran tener una vida sin privarse de ningún lujo, más aún si son jóvenes y tienen todo el tiempo del mundo para fundirse esa fortuna. ¿Pero qué sentido tiene acumular riqueza sin más si cuando te mueras lo único que te quedará será polvo y cenizas? ¿De verdad compensa vivir a espaldas de la humanidad por tener más propiedades que años para disfrutarlas? Algunos defensores de quienes les aplastarían sin dudarlo dirán que lo que siento es envidia, pero nada más lejos de la realidad. Me preocupa seriamente que un puñado tan minúsculo de personas tenga tanto poder a su alcance, y que ese poder se sustente en el sufrimiento de los más desfavorecidos. Porque no olvidéis que no habría gente tan asquerosamente rica si no existiese gente tan extremadamente pobre.

Para quienes se sientan ofendidos no os preocupéis, esto no va por quienes ganan 10.000€ al mes. Hay gente que obtiene ese dinero cada hora. Gente que podría comprar una ciudad entera si quisiera, y gente que es capaz de matar, torturar y extorsionar a quien sea con tal de seguir aumentando su fortuna. Así que no, no me da envidia nadie que lleve una vida tan vacía y cuyos principios se sustenten en la acumulación de riqueza a cualquier precio. Si alguna vez fuisteis un poco idealistas y pensasteis en cambiar el mundo y hacer de él un lugar mejor, tened en cuenta que sois una amenaza para esa gente, porque luchar contra las desigualdades sociales implica destruir su modo de vida.

Como ya he dicho, mi fe en la humanidad es demasiado frágil, pero no desaparecerá mientras sigan existiendo personas idealistas que desafíen a todo un sistema abusivo en pos de una sociedad más justa y humanitaria.


martes, 6 de mayo de 2025

La esperanza es el anticapitalismo

Hoy me apetece hacer una pequeña reflexión en base a una serie documental que estoy viendo y me está gustando bastante. Se llama 'Hope! Estamos a tiempo', un documental presentado por Javier Peña (a quien seguía desde hace tiempo) sobre diferentes actos significativos que se están llevando a cabo en muchas partes del mundo para luchar contra el cambio climático. Podéis verlo en la plataforma de RTVE Play (es gratis, así que no tenéis excusa para no hacerlo). Lo que pretende esta serie documental es poner el foco en los cambios positivos que están logrando muchos proyectos medioambientales, en vez de seguir bombardeando a la gente con la cara más pesimista y alarmante del cambio climático.

No es ninguna sorpresa que me apasionan los temas medioambientales, crecí viendo los documentales de la 2 y empecé a colaborar con Greenpeace cuando aún no había terminado el instituto. Además considero que cualquier persona que se diga de izquierdas debe estar comprometida con la causa ecologista porque todas las luchas sociales tienen un enemigo común, el sistema de producción capitalista. Y aunque todavía mucha gente crea que esta frase no es más que un mantra que repetimos como si fuese un comodín vacío de contenido, lo cierto es que tenéis cientos de artículos y ensayos al respecto que hablan claramente de cómo perjudica a la sociedad y el ecosistema vivir en un sistema cuyo sustento se basa en producir sin control, dejando en un plano casi inexistente las necesidades básicas de las personas y los derechos humanos.

En los capítulos que hay disponibles sobre este documental (aún quedan algunos capítulos por emitirse) se han expuesto problemas muy graves que han puesto en peligro la biodiversidad de muchos lugares, y al mismo tiempo soluciones que un grupo de personas han llevado a cabo para revertir la situación. No deja de ser curioso que siempre todas esas soluciones pasen por dejar de hacer algo que conlleva a la sobreproducción (exceso de pesca, macrogranjas, uso excesivo de pesticidas, etc) y esperar a que la naturaleza siga su curso. Que el ser humano deje de ser una especie invasora en arrecifes, montañas e incluso ciudades es lo mejor que le puede ocurrir al planeta. Y todo ello pasa por dejar de producir en exceso para que unos pocos se puedan enriquecer mientras una mayoría se sigue empobreciendo.

En España alrededor de un tercio de la comida acaba en la basura, y a las grandes empresas de la alimentación les da exactamente igual porque su objetivo es producir mucho para vender mucho, no acabar con el hambre en el mundo. ¿Por qué permitimos que todos esos recursos acaben en la basura si podemos producir menos y al mismo tiempo cubrir las necesidades de todo el mundo? Lo mismo pasa con la industria textil, que malgasta millones de litros de agua diarios para producir ropa que en muchas ocasiones a penas se usa una media de 10 veces. No hablemos ya de la industria cárnica, donde no solo podemos hablar de sufrimiento animal, si no que la superproducción de las macrogranjas está dañando el medioambiente, contaminando acuíferos, y aumentando cada vez más la deforestación (recordemos que más de la mitad de la producción agrícola se utiliza para alimentar el ganado).

En definitiva, creo que necesitamos ser muy claros al respecto y ser conscientes de que la lucha contra el cambio climático tiene un componente político esencial, y de nada sirve reciclar o decir que apoyas determinadas causas ecológicas si no te posicionas claramente en contra del sistema capitalista. Dejemos de vivir para producir, o mejor dicho, dejemos de producir para poder vivir.


martes, 29 de abril de 2025

¿El trabajo dignifica?

Dentro de dos días es el día internacional del trabajador, un primero de mayo como cualquier otro, y esto es realmente lo que me preocupa. Un cuarto de siglo ha pasado ya desde que cambiamos de milenio, lo que significa que hace más de cien años que se consiguieron derechos laborales fundamentales como la jornada de 8 horas diarias. Derechos que costaron vidas y un sacrificio enorme de la clase obrera que gracias a las huelgas y a la lucha colectiva consiguió dar pasos de gigante para lograr una vida un poco más justa, aunque tampoco demasiado. ¿Realmente hemos evolucionado en esta materia?

No podemos negar que los avances en derecho laboral han sido un éxito en nuestro país, sobre todo después de la dictadura, cuando se consiguieron derechos fundamentales tan básicos como los de la huelga y de libertad sindical. En todo este periodo el mercado laboral ha sufrido cambios constantes, se han destruido millones de empleos a la vez que se creaban otros nuevos, ha nacido el teletrabajo, y la industria tecnológica acapara el mayor auge del mercado hasta la fecha. Pero no es oro todo lo que reluce. También ha aumentado la edad de jubilación, seguimos teniendo el desempleo juvenil más elevado de la Unión Europea, los salarios, a pesar de haber aumentado considerablemente los últimos cinco años, siguen sin equipararse al coste de la vida, y la jornada laboral ha disminuido apenas un 5% en sectores muy concretos y escasos.

Podríamos escribir una tesis doctoral sobre la evolución de los derechos laborales, pero seré breve y conciso. Llevamos más de un año escuchando debates a favor y en contra de algo tan superfluo como reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales (algo que gracias a los convenios colectivos ya existe en varios sectores productivos). Si hemos tardado tanto tiempo en hablar de trabajar media hora menos al día, podéis haceros una idea de lo descabellado que sería para algunos poner sobre la mesa la problemática de seguir sometiendo a la clase obrera a vivir para trabajar. Parece que ya ni si quiera la izquierda se atreve a cuestionar un sistema productivo capitalista en el que por muchos avances tecnológicos que haya la clase obrera sigue siendo esclava de una sociedad construida para satisfacer los caprichos de la minoría más poderosa.

La dignidad es un derecho humano que se posee por el simple hecho de haber nacido, y no se gana por matarse a trabajar. Así que respondiendo a la pregunta del título, evidentemente el trabajo NO dignifica a la persona, mucho menos si entendemos el trabajo como el simple hecho de vender tu fuerza productiva a otros para percibir a cambio un salario que muchas veces ni si quiera satisface tus necesidades básicas. Porque estamos tan alienados que se nos olvida que la fuerza de trabajo es mucho más que aquello que hacemos para producir y cobrar un salario, que las tareas del hogar también son un trabajo, al igual que muchas otras actividades que realizamos día a día y no se aprecian ni valoran.

Así que este primero de mayo por muy positivos que estén algunos celebrando pequeños avances os animo a recordar que dejar morir la lucha colectiva es darse por vencido y asumir que hemos nacido para ser productivos y morir sin haber hecho otra cosa que contribuir a un sistema que se nutre de las desigualdades. La clase obrera unificada es la única capaz de lograr grandes cambios, ya lo hizo la generación de nuestros abuelos, no dejemos que una minoría poderosa nos domine con discursos vacíos sobre la falsa meritocracia o los grandes esfuerzos que ha tenido que hacer un mil millonario para llegar donde está (heredar y explotar mujeres en Bangladesh no es un esfuerzo).

¿Y tú, prefieres seguir viviendo para trabajar, o trabajar para vivir?



martes, 4 de marzo de 2025

El que no corre vuela

Como habéis podido comprobar el pasado martes no publiqué nada, a pesar de haberme puesto la meta de cumplir cada semana aunque lo que escriba sea un artículo flojo. ¿Me van a pagar por ello? Bueno, suerte tengo de momento de no tener que pagar yo por escribir (lo que me faltaba a estas alturas). Lo pasé por alto y decidí retomar la tarea el martes siguiente. Tengo varios artículos a medias que he intentado terminar estos días pero no he sido capaz, hay algo que me bloquea y no consigo encontrar la inspiración. 

Esta tarde entendí por qué, o al menos he interpretado cuál puede ser una de las causas. Salí de casa para ir al trabajo sobre la misma hora de siempre, pero llegué 5 minutos antes. No entendía qué había pasado y de repente me di cuenta de que había ido demasiado rápido, pero no tenía ninguna prisa. Esto os puede parecer demasiado absurdo pero entonces me puse a pensar que últimamente voy acelerado a todas partes, que estoy intranquilo, que me obligo a tener que llegar a todo aunque no pueda y que mi tiempo tiene que ser productivo.

Después de un rato recordé todas las sesiones en las que había trabajado la ansiedad con mi psicóloga (servidor ya es perro viejo en esos menesteres) y me sentí estúpido por haberme dejado llevar por ese ritmo frenético de tener que estar pendiente de todo y sentirme responsable hasta de aquellas cosas que ni si quiera están bajo mi control. Ese "runrun" que no cesa ni cuando descansas, esa preocupación por hacer siempre las cosas bien, y la manía de sobrepensar sobre lo que podría o no suceder en un futuro cercano son alertas que deberían preocuparnos y hacer que tiremos del freno de emergencia.

Recuerdo que una vez hablando sobre la ansiedad nos preguntaron qué era lo que más nos afectaba de esta. Y muchos respondimos lo mismo; la pérdida de memoria. Cuando la ansiedad no cesa y no puedes controlarla durante un periodo de tiempo prolongado es habitual tener pérdidas de memoria, a veces demasiado preocupantes. Una de las cosas positivas de haber trabajado mucho estos problemas con una psicóloga es poder detectarlos a tiempo para reaccionar.

Soy consciente de que muchas causas de este ritmo frenético las tiene el sistema que nos somete a ser simples engranajes de una sociedad que te obliga a producir hasta quedarte sin fuerzas, y eso es algo que no podemos cambiar de forma individual (organícense que la lucha será colectiva o no será). Pero en la medida de lo posible intentemos controlar ese tiempo libre que tenemos, disfrutar de lo que hacemos, prestar atención a nuestros seres queridos, y no dejar de lado nuestros hobbies independientemente de que los hagamos 'bien o mal' (que me guste escribir no significa que lo haga bien o como a la gente le guste). 



martes, 31 de diciembre de 2024

Despropósitos de año nuevo

Si eres de esas personas que cada 31 de diciembre hace balance (a mi personalmente siempre me sale a pagar) y se propone mejorar con la entrada del nuevo año, este artículo es para ti. El cambio de año es un acontecimiento muy importante para la gran mayoría de la población, pero no es más que la percepción psicológica que tenemos debido a la relevancia que social y culturalmente se le da a esta fecha. Así que, ¿afecta a nuestras vidas realmente el fin de año y comienzo del siguiente? La respuesta, obviamente, es no.

Pero sí que es cierto que muchas veces necesitamos un empujón externo que nos ayude a cambiar algunos hábitos, y el hecho de comenzar un año nuevo es una muy buena excusa, aunque es completamente innecesaria. Yo por ejemplo llevaba más de 2 años sin publicar nada, siempre que me proponía comenzar un blog y volver a hacer algo que me apasiona lo iba dejando. Y de repente un martes de noviembre cualquiera dije "hoy es el día". Porque no necesitamos celebrar ningún acontecimiento importante para proponernos algo (y esto os lo dice un excelente procrastinador), basta con echarle ganas y hacerlo, en vez de darle vueltas o esperar al día idóneo para actuar.

Tampoco está de más recordar que los "propósitos de año nuevo" muchas veces son ideales que no tenemos intención de cumplir, así que seamos un poco más realistas que nadie se muere por no ir al gimnasio. Cualquier día es bueno para dejar de hacer algo o empezar a hacerlo, bastante tienen algunas personas el día 1 de enero con aguantar a gente que no les agrada, o recuperarse de una noche demasiado larga. Así que os deseo un muy feliz miércoles mañana y ojalá os vaya todo bien en la vida, porque al final tener salud y ser felices es realmente el único propósito que merece siempre la pena.



martes, 24 de diciembre de 2024

Sin familia en Navidad

La festividad del solsticio de invierno se celebra desde hace siglos en la mayor parte del mundo de varias formas diferentes en función de la fe que se profese, la región en la que se viva, y un sinfín de particularidades más. Para quienes vivimos en un país en el que la tradición cristiana sigue muy arraigada (a pesar de que cada vez incrementa más el número de personas agnósticas o ateas) lo habitual es celebrar la Navidad. Y a pesar de que cada persona lo celebra de una forma u otra la mayoría lo hacen en torno a un concepto común, la familia. Pero desgraciadamente no todo el mundo tiene la suerte de estar en entornos familiares sanos, y para muchas personas pasar estas fechas con sus familiares puede convertirse en una auténtica pesadilla.

Afortunadamente cada vez se va extendiendo más la idea de disfrutar de las fiestas con amigos, que al fin y al cabo son la familia que se elige. Es hora de dejar ciertas tradiciones a un lado y preguntarse si realmente merece la pena pasar ese mal trago por ver a gente que te trata mal y a la que tienes que visitar por el mero hecho de llevar tu sangre. Que nada ni nadie os haga sentir culpables por ello porque no todas las familias son buenas y no tenéis obligación alguna de agradar a alguien, ya sea tu madre o tu abuelo, si esas personas no os hacen bien. Por eso en un día tan señalado como hoy me gustaría recordar que la Navidad es simplemente un festivo que debemos pasar con quienes nos hagan felices, o incluso solos si eso es lo que deseamos.

No voy a extenderme mucho más porque el mensaje de hoy es claro y conciso. Estar sin familia en Navidad es algo habitual y muchas veces más sano para la salud mental de quienes prefieren ser felices y abandonar convencionalismos que no siempre son positivos. Porque si alguien no te quiere no merece el calificativo de "familia", tengáis o no parentesco. Espero que paséis unas felices fiestas y seáis felices, no dejéis jamás de ser como sois.