martes, 17 de marzo de 2026

Con voz propia

Han pasado ya dos meses desde la última publicación. Y no, mis queridas y escasas (pero tremendamente valiosas) lectoras, no os he abandonado. Pero los acontecimientos recientes han absorbido casi todo mi tiempo libre, y no negaré que ansiaba un poco más de calma, porque necesitaba sentarme a escribir tanto como el comer. Hace dos meses acepté liderar una candidatura a las elecciones autonómicas de Castilla y León, siendo plenamente consciente de mis limitaciones y de todo lo que ello suponía. Así que durante las últimas semanas he dedicado prácticamente todo mi tiempo libre a un trabajo del que me siento tremendamente orgulloso.

Formar parte activa de una campaña electoral no es fácil, y os aseguro que hacerlo mientras lo compaginas con tu trabajo es aún más complicado. Si a esto le sumas que perteneces a un partido político pequeño, nuevo, y con escasez de recursos, creo que tiene mucho mérito el simple hecho de haber logrado presentar una candidatura. Crear un programa de cero, teniendo en cuenta las demandas sociales de diversas plataformas y asociaciones, ha sido una tarea ardua y al mismo tiempo satisfactoria. También quiero agradecer con muchísimo cariño el esfuerzo que han hecho algunos militantes de Alantre recorriendo varios municipios en dos semanas, demostrando una vez más que hace más quien quiere que quien puede, y que la calidad en ocasiones pesa más que la cantidad.

Nos hemos presentado a unas elecciones autonómicas teniendo todo en contra, sabiendo que el tiempo no jugaba a nuestro favor. Pero un partido político que no se presenta a unas elecciones (al menos en este ámbito) no es un partido político, será otra cosa. Podríamos habernos resignado y acudir a los comicios de la mano de otras siglas con más poder, pero entonces no habríamos tenido la oportunidad de darle a las Juntas Vecinales, el autogobierno, la defensa de la llingua llionesa y el galego, o al colectivo LGTBIQ+ la importancia que merecen. Y, perdonad que insista, pero hay una serie de principios a los que uno no está dispuesto a renunciar.

No esperaba grandes resultados, y lógicamente así ha sido. Pero tampoco esperaba recibir tantos mensajes de apoyo de gente muy diversa y de diferentes lugares. Es cierto que los resultados no han reflejado todo el esfuerzo y el trabajo que había detrás, y que la falta de recursos nos ha limitado bastante para poder hacer las cosas mejor. Pero este partido nació para cubrir un espacio político abandonado, y no vamos a renunciar a ello fácilmente. La puerta siempre estará abierta para cualquier persona que quiera colaborar y defienda los principios y valores del partido.

Quizá hay gente que piensa que las minorías no aportan nada, que todo son matemáticas simples y que solo vale sumar. Llevo toda mi vida perteneciendo a minorías, algunas por elección, otras porque es lo que soy. Salí del armario a los 15 años en un instituto pequeño, con más miedo que vergüenza, pero con la cabeza alta al fin y al cabo. Me hice vegetariano a los 19 viviendo en una tierra cuya gastronomía gira casi en exclusiva entorno a la carne, y casi una década después ahí sigo (y con una salud que ya quieran otros). Sé lo que es destacar involuntariamente por ser o hacer algo que se considera minoritario, y muchas veces no es agradable, pero es lo que hay. Y si os preguntáis qué tiene que ver esto con Alantre, os diré que todo. Porque si me empecé a interesar tan joven por la política fue precisamente por ser como soy, por ser quien soy, y porque aquel adolescente creía que solo con esfuerzo y perseverancia podría cambiar las cosas, aunque fuese poco a poco.

Abel Vergara no es ninguna marioneta, es un chico de Boñar con voz propia, que aprende de sus errores cada día y que toma sus propias decisiones. Tengo 28 años y me queda mucho por aprender, y también mucho por lo que luchar. Podría conformarme con hacer análisis simples desde la barra del bar mientras espero a que otras personas solucionen mis problemas, pero me gusta más complicarme la vida y arrepentirme solamente de aquello que no hice, con la única certeza de que fracasar es no haberlo intentado. Así que seguiré metiendo la pata, aprendiendo de mis errores y enorgulleciéndome de los logros. Seguiré defendiendo lo que considere justo, trabajando como pueda y en lo que pueda, porque cazurro se nace, como hemos demostrado mil y una veces las leonesas y leoneses. Seguiré escribiendo porque es mi manera de seguir adelante, porque si no escribo no soy yo, a pesar de que no siempre lo haga bien. Y sobre todo seguiré siendo honesto conmigo mismo, y con las personas que me rodean, porque el muchacho que escribe estas líneas no habría llegado tan lejos si no fuese por ellas. 


martes, 20 de enero de 2026

Enero

Como habréis podido comprobar, mis escasas lectoras habituales, el martes pasado no hubo publicación, a pesar de que me había propuesto publicar exactamente cada 14 días, como si la vida pudiese programarse como un reloj suizo. Una vez más, el tiempo se apoderó de mí y no me dio mucha tregua para poder escribir, al menos aquí. A decir verdad, el pasado martes sí que publiqué un artículo, pero en otro medio diferente. Pero empecemos por el principio, ¿qué pasa con enero?

En agosto de 2023, fecha que en mi mente es más cercana de lo que dice el calendario, compré una entrada para asistir a un concierto de Simple Plan en Barcelona en enero de 2024. En ese momento solo pensaba en la ilusión que me haría ver a uno de mis grupos favoritos en directo, y no era consciente de todo lo que vendría después. Acudí a ese concierto con un chico que, casualidades de la vida, con el paso de los meses acabó convirtiéndose en mi pareja. Podría decir que fue uno de los mejores conciertos de mi vida por muchas razones.

Llegó el 2025, y con él arrastraba muchas inseguridades y una precariedad que ya me empezaba a pesar demasiado. Después de unos meses acumulando silencios y rechazos en un proceso de búsqueda de empleo que parecía no tener fin, se me presentó una oportunidad laboral que acepté sin pestañear. Así que hice las maletas y me fui a Barcelona, un cambio radical que trajo consigo una marabunta de sentimientos encontrados, pero que ha supuesto un aprendizaje enorme para mí tanto en el ámbito personal como el profesional.

Y aquí estamos, en pleno enero del año 2026 (y decían que el mundo se acabaría en el 2012) y con muchas cosas que seguir celebrando. Voy a cumplir un año en esta ciudad, con un trabajo estable que hace unos meses veía impensable. Después de años escribiendo por mi cuenta, y a mi manera, me han ofrecido poder publicar artículos de opinión, como este de la semana pasada, en el Heraldo de León, algo que agradezco enormemente y que seguro también será de gran ayuda para seguir aprendiendo haciendo algo que me gusta más que el comer. Y por si fuera poco, al compromiso habitual que tengo con la política, le he añadido algo más de empeño y responsabilidad de cara a las próximas elecciones autonómicas de Castilla y León. Quizá esté loco y me haya precipitado, pero tal vez mi juventud me haya ayudado en cierta medida a dar pasos acorde a mi sentido crítico y mis ideales.

De modo que, por diversas razones y casualidades de la vida, en los último años el mes de enero me ha traído muchos cambios que me han cambiado la vida a mejor. Así la famosa cuesta se sube algo ligero y con más energía. Espero estar a la altura de las circunstancias en todos los sentidos, y si no es el caso al menos siempre defenderé mi derecho a poder equivocarme aprendiendo de mis actos.



martes, 30 de diciembre de 2025

Jesucristo era woke

El término woke hace referencia a un movimiento concienciado con las injusticias sociales y raciales, evolucionando hacia un activismo progresista duramente criticado por políticos y movimientos conservadores, sobre todo en Estados Unidos. Las personas woke cuestionan las normas de opresión de la sociedad contra colectivos vulnerables e históricamente perseguidos, mientras que sus detractores critican duramente que esta gente les señale por sus comportamientos racistas, machistas y homófobos. Lo curioso es que, según el libro más leído del mundo, hubo un señor hace dos mil años que basó su vida en defender a los colectivos vulnerables y al que adoran las mismas personas que ahora hacen justo lo contrario, Jesucristo.

Sin ser un servidor creyente ni religioso de ningún tipo, creo que la mayoría de personas estamos familiarizadas en mayor o menor medida con la figura de Jesucristo, ya sea en términos puramente religiosos, históricos e incluso filosóficos. A lo largo de la historia se ha estudiado con detenimiento la figura de este hombre, y si bien la parte de los milagros y las resurrecciones son algo que dejaré para la imaginación de los creyentes, expertos en historia y arqueología han afirmado que Jesús de Nazaret existió como predicador judío. Jesús era conocido por predicar el perdón, ayudar a los necesitados, amar al prójimo, e incluso también al enemigo. También abogaba por renunciar a los bienes materiales, que no eran necesarios en el Reino de Dios.

Además, Jesús también destacaba por ser especialmente considerado con las mujeres vulnerables y marginadas de la sociedad de la época, tales como viudas, pobres, enfermas, incluso adúlteras y prostitutas. Consideraba que todas ellas eran igual de dignas de estar en el Reino de Dios, incluso más que algunos sacerdotes que le criticaban duramente por acercarse a todo tipo de personas vulnerables. Más allá de la certeza de todos los relatos que narran los numerosos encuentros de Jesús con estas mujeres, lo cierto es que en aquella época el verdadero milagro es que un hombre, concretamente uno "de Dios", tratase con tanta semejanza y misericordia a estas mujeres, cuya situación en una sociedad tan patriarcal estaba condenada a la marginalidad.

Creo que después de esta breve introducción entenderéis mejor la hipocresía, o más bien las numerosas incongruencias, de quienes van a misa el domingo pero no son capaces de predicar con el ejemplo el resto de la semana. Organizaciones sociales y políticas que dicen ser católicas y al mismo tiempo se niegan a hacer algo tan básico como ayudar al prójimo, y sus actos giran en torno al odio hacia el diferente, con la excusa de que queremos acabar con la familia tradicional y cristiana. Ese Cristo que llevan colgado al cuello como buenos y falsos cristianos, es el mismo que ayudaría a los inmigrantes que ellos abandonan en la calle. El mismo que sería incapaz de ir a una clínica a acosar a mujeres, y que aceptaría a un homosexual tal como es en vez de permitir que existiesen terapias de "reconversión" que atentan contra su integridad física y mental.

Evidentemente todos los escritos religiosos son interpretables, y como dicen los más devotos ante encrucijadas en las que ellos mismos se meten, no hay que tomarse la Biblia al pie de la letra. Pero estoy completamente seguro de que si Jesucristo existiese hoy día le tacharían de woke, le dirían que él no es nadie para hablar en nombre de Dios, y que si tanto defiende a los menesterosos que les meta en su casa (algo que seguro no dudaría en hacer). Durante más de dos mil años se han sucedido decenas de guerras en nombre de dioses y religiones, millones de inocentes han sido asesinados, y algunos pueblos han visto reducidas sus ciudades a cenizas porque algunos líderes han interpretado esas religiones como les ha dado la gana.

No voy a criticar la fe de cada uno porque las creencias, religiosas o no, son algo personal. Pero las instituciones religiosas llevan mucho tiempo lucrándose en base a interpretaciones que escogen deliberadamente para beneficiar al poderoso, justo lo contrario de lo que predicaban algunos de los personajes más importantes como Jesucristo. La fe puede entrar en cualquier casa, tanto en una chabola como en el palacete de un obispo. La cuestión es, ¿hasta qué punto están dispuestos a mirar para otro lado mientras los poderosos que dicen hacer y deshacer en nombre de Dios ensanchan esa brecha de miseria e hipocresía?