martes, 26 de mayo de 2026

Está bien estar mal

Después de mes y medio sin publicar por estos lares creo que tocaba al menos aparecer para saludar. Sé de sobra que esto no es un trabajo, que sois pocas (pero muy valiosas) las personas que leéis este blog personal, pero siento que estoy dejando de lado este pequeño proyecto que tanto me costó retomar, y no puedo permitir que eso suceda.

Aún recuerdo al loco adolescente que un día de marzo del 2014 decidió crear un blog, y plasmar en él todo lo que su atormentada cabeza creía que debía expresar con palabras. Daba igual que lo hiciese bien o mal, al fin y al cabo no era más que un adolescente. Un blog que estuvo vivo durante 8 años, mezclando crítica social, ficción, y pedacitos de mi alma que decidí compartir para llamar por su nombre a un dolor que me cortaba la respiración. Aquel blog fue una especie de terapia, un aprendizaje del que sus lectoras y lectores eran testigo, un lienzo en blanco con el que practicaba como si fuese un aprendiz que soñaba con convertirse en artista. En aquel lugar (me gusta pensar en ello como un sitio al que acudía para evadirme) tampoco era constante, lo mismo publicaba cada dos semanas que cada 6 meses. Y es que por muy cuadriculado que uno intente ser, a veces determinadas situaciones de la vida se sobreponen sobre tus planes idealizados, incluso llegando a tirar la toalla por momentos.

Aquel blog fue clausurado en 2022 cerrando una etapa que merecía tener un final. Dos años y medio después, y tras muchos quebraderos de cabeza, decidí retomar la idea del blog, y así fue como nació este. "Esta vez será diferente", pensé, "seré más constante, me lo tomaré más en serio". Y más o menos estoy cumpliendo, aunque con ciertos vaivenes. No voy a engañaros, no estoy del todo bien. Hace tiempo que dejé de leer, de escuchar música, de escribir con ilusión porque realmente me apetecía. Sinceramente creo que no me encuentro porque hace un tiempo que dejé de buscarme, y eso no está bien.

No quiero preocupar a nadie, he tenido muchos momentos peores, y afortunadamente estoy lejos de acercarme al abismo del que tantos años me costó salir. Pero si la vida son rachas esta no es de las mejores, y me gustaría reivindicar un poco, con tacto, el derecho a no estar bien. No me refiero a regodearse en el dolor y la autodestrucción, sino a afrontar que es imposible estar bien todo el rato, y también intentar estarlo. Uno no siempre tiene fuerzas para remar, a veces es mejor descansar y ver dónde te lleva la corriente, o acabarás explotando. Sé que puede parecer un mensaje contradictorio, y que cualquier iluminado lo malinterpretará fácilmente, pero no puedes tapar las heridas sin antes haberlas curado, y ese proceso siempre escuece. Quizá me excedo con las metáforas, seré más claro. Nadie está siempre bien, y eso no es malo siempre y cuando sea simplemente una racha para coger aire y poder sentirse mejor con el tiempo.

En definitiva, tengo tantas cosas en mente ahora mismo que añadir más haría explosionar mi cabeza, así que para seguir adelante con todo lo que quiero, primero he de ordenar un poco esos pensamientos. Y el primer paso era escribir esta tediosa (lo siento) publicación, no porque crea que deba dar explicaciones, más bien para reafirmarme en mi empeño de seguir con este pequeño proyecto y muchos otros que irán viniendo poco a poco. Recordad que es importante saber en qué punto estamos para poder elegir a qué punto queremos ir. Y que si las malas rachas son prolongadas siempre será mejor pedir ayuda, siempre.



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